Muerte de Aldrich Ames: el topo de la CIA que traicionó a su país
Aldrich Hazen Ames, el exagente de la CIA conocido como uno de los más notorios espías de la historia estadounidense, falleció el 5 de enero de 2026 en la prisión federal de Cumberland, Maryland. Con 84 años, Ames murió lejos de los lujos que le otorgó su traición. Su deceso marca el final de una vida marcada por la deslealtad y el engaño, una historia que se entrelaza con pasajes de Langley y las calles de Bogotá, iniciada por una deuda y un romance.
El encuentro con María del Rosario Casas Dupuy
En 1982, en Ciudad de México, Ames conoció a María del Rosario Casas Dupuy, una intelectual colombiana que trabajaba como agregada cultural en la Embajada de Colombia. Rosario, con un linaje académico sobresaliente gracias a su padre, Pablo Casas Santofimio, y su madre, Cecilia Dupuy, encarnaba la elite colombiana. Este encuentro se convirtió en un punto de inflexión para Ames, quien atravesaba un divorcio financiero con Nancy Segebarthy, también agente de la CIA. Las presiones económicas y sociales de mantener una relación con una mujer de alto estatus impulsaron a Ames a buscar soluciones desesperadas.
El 1 de agosto de 1985, Ames se divorcia de Segebarthy y se casa con Rosario nueve días después, estableciendo así un nuevo horizonte de vida que lo llevó a tomar decisiones irrevocables.
La traición a la CIA
Ames, con problemas de alcoholismo y una creciente preocupación por su estabilidad financiera, concibió un plan que describió como un «juego de estafa». Para saldar deudas que alcanzaban los 50,000 dólares, decidió traicionar a su país. Como oficial de contrainteligencia, tuvo acceso a información sobre agentes soviéticos considerados dobles. En lugar de proteger esos secretos, optó por entregarlos a la KGB, creyendo que solo confirmaría información que Moscú ya conocía.
El 16 de abril de 1985, Ames se presentó en la embajada soviética en Washington y entregó una lista de nombres que generó una purga en las filas de la inteligencia soviética. En junio de ese mismo año, durante lo que se conoce como el Big Dump, sacó de la sede de la CIA un gran número de documentos clasificados, comprometiendo más de 100 operaciones y resultando en la ejecución de diez agentes soviéticos que colaboraban con Estados Unidos.
El lujo y la inconsistencia
El dinero que Ames obtuvo por sus traiciones lo condujo a un estilo de vida ostentoso. Compró una casa en Arlington por 540,000 dólares y mantuvo gastos exorbitantes en llamadas internacionales. Sin embargo, la CIA no pudo ver las señales de advertencia. Nunca revisaron adecuadamente sus transacciones, aceptando la coartada de que el dinero provenía de una herencia de Casas Dupuy.
La situación comenzó a cambiar en 1991, cuando el FBI empezó a investigar la caída de espías en Moscú. Agentes infiltrados se acercaron al Centro de Contrainteligencia de Langley, y uno de ellos, Germain Salazar, se encontró con la revelación de que Rosario era una antigua alumna suya, lo que complicó aún más la narrativa de Ames.
La captura y las consecuencias
La carrera de Ames terminó el 21 de febrero de 1994. Fue arrestado por el FBI cuando se dirigía a su oficina, junto a Rosario, quien fue catalogada como «conspiradora de apoyo». Las grabaciones telefónicas revelaron que ella estaba al tanto de las transacciones ilegales y fomentaba la traición de Ames.
Después de su arresto, Ames negoció un acuerdo de culpabilidad donde aceptó detallar su traición a cambio de reducir los cargos contra su esposa. Recibió cadena perpetua, mientras que Casas Dupuy fue condenada a cinco años y tres meses de prisión, cumpliendo solo cuatro años antes de ser deportada a Bogotá.
La vida después de la prisión
Años después, Rosario se ha reinsertado en el mundo académico, enseñando literatura en la Pontificia Universidad Javeriana. Se ha mantenido alejada de los medios y ha rechazado ofrecer detalles sobre su vida con Ames, plasma de un pasado oscuro y tumultuoso.
La historia de Aldrich Ames y María del Rosario Casas Dupuy sigue siendo un recordatorio de las complejidades y las traiciones dentro del espionaje, donde el amor y la ambición se cruzan en trágicas consecuencias.