Protesta judicial por las pinturas románicas de Sijena
La disputa legal sobre las pinturas románicas del Monasterio de Sijena ha tomado un giro significativo esta semana, con la presentación de una querella criminal por cinco exconsejeros de Cultura de la Generalitat de Cataluña. Este grupo incluye a Lluís Puig, Joan Manuel Tresserras, Ferran Mascarell, Laura Borràs y Àngels Ponsa, quienes acusan a la jueza Rocío Pilar Vargas, encargada de ordenar al Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) la restitución de las obras, en base a una sentencia del Tribunal Supremo de mayo pasado.
Cercanía de una medida de presión
La demanda se centra en la protección de pinturas del siglo XII, categorizadas como Bien de Interés Cultural (BIC). Los exconsejeros argumentan que la devolución podría llevar a la “destrucción de unas obras universales insustituibles”, infringiendo así el artículo 321 del Código Penal, que prohíbe la alteración o destrucción de patrimonio cultural. Aunque la querella carece de un impacto inmediato, ya que las pinturas aún se exhiben en el MNAC, busca ejercer presión sobre la decisión que tomará el Tribunal Superior de Justicia de Aragón.
Recomendaciones de expertos en duda
La querella se anticipa a la respuesta de la jueza Vargas, quien ha sugerido la creación de una comisión de expertos para definir el método de restitución de los murales. Sin embargo, los exconsejeros sostienen que numerosos estudios advierten sobre los posibles daños que podrían sufrir las pinturas durante el proceso de manipulación. Según el MNAC, no se dispone de la capacidad técnica necesaria para realizar esta restitución sin comprometer la integridad de las obras.
Impacto del contexto político
Pedro Olloqui, director general de Cultura del Gobierno de Aragón, ha calificado la querella como un movimiento “intimidatorio e inaceptable”, insinuando que está vinculado al proceso independentista catalán. Olloqui ha señalado que la actual titular de Cultura, Sònia Hernàndez, tiene antecedentes en el ámbito de la política secesionista, lo que, según él, demuestra una continuidad de preocupaciones en el litigio por las pinturas de Sijena.
Durante la presentación, los exconsejeros han expresado su perspectiva sobre la querella, enfatizando que representa la última oportunidad para frenar la ejecución de una sentencia que Mascarell ha descrito como “una humillación”. Tresserras resaltó la necesidad de proteger a los empleados del MNAC de posibles denuncias, y Borràs destacó la imperiosa necesidad de preservar un bien que considera “extremadamente valioso y frágil”.
Pendientes de resolución
Desde la resolución del Tribunal Supremo, el avance en el proceso de restitución de las pinturas ha sido limitado. Continúan las incertidumbres respecto a cómo se llevará a cabo la devolución de las obras, especialmente las que fueron dañadas durante el incendio de 1936. Aunque las pinturas conocidas como “pinturas profanas” se encuentran en mejor estado, tras haber sido restauradas de los daños del fuego, el MNAC ha comenzado a gestionar su traslado, con una empresa ya en consideración para llevar a cabo el proceso antes de que finalice el año.