La selección española se prepara para su concentración mundialista en Tennessee tras un empate sin brillo (1-1) ante Irak, en un encuentro que se sintió más como un amistoso que como una prueba competitiva. El encuentro se desarrolló con un equipo alternativo dirigido por Luis de la Fuente, quien alineó a ocho futbolistas que, en su mayoría, no está previsto que viajen al Mundial. Entre ellos destacaron Marc Pubill, Leo Román y Javi Guerra. Este partido fue una oportunidad para premiar a jugadores que han estado en el banquillo o que han sido convocados para sumar en los entrenamientos, mientras el resto del equipo se encontraba enfocado en las finales de las competiciones continentales.
Desarrollo del Partido
Desde el inicio, España mostró una imagen muy distinta a la que se espera en el Mundial, jugando con un ritmo pausado y con una alineación que carecía de referentes clave. La ausencia de figuras como Pedri, Rodri, Oyarzabal y Cucurella se notó en la construcción del juego y en la falta de fluidez del equipo. Además, jugadores como Lamine Yamal y Nico Williams estaban ausentes, buscando recuperarse a tiempo para la gran cita.
A pesar de estas limitaciones, España logró marcar primero gracias a un gol de Ferran Torres en el minuto 15. Fue una jugada bien trabajada que comenzó con una asistencia ingeniosa de Borja Iglesias. Sin embargo, el gol pareció desinhibir a la selección, que rápidamente bajó el ritmo, lo cual fue castigado por un inesperado empate de Irak en el minuto 26, gracias a un remate de Merchas Doski. El jugador, formado en Alemania, sorprendió a Joan García con un potente disparo desde el flanco izquierdo.
Rendimiento de la Selección
A pesar del empate, España intentó reaccionar, impulsada por la energía de la afición en Riazor. Ferran buscó el segundo tanto con un tiro que se estrelló contra el travesaño. Sin embargo, el equipo no mostró la competitividad necesaria para cercar a su rival, que se defendió con eficacia. La falta de intensidad y la acumulación de cambios transformaron el ambiente del partido en uno festivo, donde la afición pareció más interesada en identificar a los espectadores VIP que en el rendimiento sobre el campo.
El juego se volvió monótono, y aunque España hizo esfuerzos por recuperar el control, no logró imponer su autoridad frente a un Irak que mostró un desempeño sólido y aguerrido a lo largo del encuentro. Con el Mundial a la vista, el equipo deberá ajustar aspectos fundamentales para competir al más alto nivel.