La “cultura de la cancelación” es un fenómeno reciente que se refiere al boicot colectivo hacia personas con posturas consideradas inadmisibles. Aunque se comenzó a asociar con la izquierda política, también se ha manifestado desde la derecha. Este miércoles en Colombia, la derecha hizo un llamado a los empresarios para que eviten el diálogo con el senador Iván Cepeda, candidato presidencial por la izquierda y líder en las encuestas. Este llamamiento surgió tras una reunión entre Cepeda y empresarios de la Cámara de Comercio Colombo Americana en el marco de un “gran diálogo nacional”. “Me agrada que haya generado tanta polémica la reunión”, comentó Cepeda, quien anticipa más encuentros similares en el futuro, con publicidad acordada con los participantes.
La primera crítica a los empresarios por dialogar con Cepeda provino del expresidente Álvaro Uribe. Este político ha enmarcado la contienda por la presidencia del 2026 como una lucha contra el “narco-comunismo”. En sus redes sociales, Uribe expresó que “Colombia no necesita empresas ni gremios que apoyen a quienes desean implementar el Castro-Chavismo”. Durante una entrevista radial, ahondó en su crítica, afirmando que tales apoyos son perjudiciales para el país y vinculando a la directora de la Cámara, María Claudia Lacouture, con el “petrosantismo”.
La posición de Uribe fue respaldada por otros precandidatos presidenciales que se unieron al llamado de boicot. Vicky Dávila sugirió que “hay que aprender a decir que NO, cueste lo que cueste”, mientras que la senadora uribista María Fernanda Cabal criticó la decisión de AmCham Colombia de dar plataforma a Cepeda, alegando que su historial político fomenta el socialismo y el odio hacia el empresariado. Su copartidaria Paola Holguín advirtió que elegir a Cepeda podría perjudicar tanto a la patria como a los negocios, y Hernán Cadavid, otro representante uribista, apuntó que este diálogo abre la puerta a una versión comunista extrema, vinculada con las FARC.
La controversia entre Cepeda, el uribismo y los empresarios refleja la dinámica actual en la contienda política. Uribe asocia a Cepeda con líderes de izquierda como Lenin, Chávez y Castro, advirtiendo que las elecciones de 2026 son cruciales para la democracia en el país, y por eso es necesario adoptar una postura firme al no dialogar con el senador.
“Detrás de ese llamado a cancelar a Cepeda existe un intento de movilizar posturas”, afirma Angie González, profesora de comunicación política en la Universidad Externado. “Los empresarios, aunque cautelosos, deben estar abiertos al diálogo con Cepeda, dado que la incertidumbre electoral favorece múltiples estrategias”. González sostiene que la presión de la derecha para evitar el diálogo busca evitar un desenlace similar al de Venezuela.
Por su parte, Cepeda califica el discurso de Uribe como “ficción” y una “manipulación de la opinión pública”. Si bien ha militado en organizaciones de izquierda, asegura no identificarse con el comunismo. Defiende su enfoque de promover una “revolución ética” pacífica, que combata el clasismo, el racismo y la guerra. Se enfrenta al desafío de alterar la percepción de que el petrismo adversa al empresariado, especialmente en el contexto de las recientes tensiones entre el presidente Gustavo Petro y líderes gremiales, como Bruce MacMaster, de la Asociación Nacional de Empresarios.
Cepeda enfatiza la importancia de respetar la propiedad privada durante este gobierno, argumentando que ha permitido que numerosas empresas obtengan ganancias. Resalta un acuerdo logrado con el gremio ganadero para la compra de tierras para campesinos, lo que busca demostrar que es posible avanzar en reformas sociales sin recurrir a la violencia, promoviendo un diálogo sincero con el sector empresarial.
Como figura clave en negociaciones de paz, Cepeda ofrece a la sociedad civil un modelo de diálogo e invitación a construir acuerdos. Su propuesta de “diálogo nacional” busca incluir a diversos sectores, desde empresarios hasta líderes sociales, afirmando que hay buena disposición entre los empresarios para establecer conversaciones constructivas.
El empresariado colombiano ha mostrado diferentes posturas a lo largo del tiempo. Si bien muchos apoyaron a Álvaro Uribe durante su presidencia, otros extendieron su mano a Petro en la contienda anterior. Actualmente, mientras Uribe reaviva su conexión con el sector empresarial al caricaturizar a Cepeda como un Chávez, este último busca establecer lazos con inversionistas que evalúan su posición frente a un potencial futuro presidente.