El Super Bowl 2023 se convirtió en un escenario decisivo para Bad Bunny, quien, con su actuación, dejó clara la distinción entre el continente americano y Estados Unidos. El diccionario panhispánico de dudas señala la importancia de señalar que “América” no se limita a este país, sino que abarca todo el continente, incluyendo América del Norte, Central y del Sur. Este concepto también es reflejado en la obra de Gabriel García Márquez, quien destacó a San Pedro Claver como “el primer santo de las Américas”. Este plural no solo es un recurso lírico, sino un reconocimiento de la riqueza cultural y geográfica del continente.
Bad Bunny ha sido aclamado como el representante más importante de la música latinoamericana contemporánea, logrando un impacto que ni siquiera Donald Trump pudo ignorar. Tras su show en el Super Bowl, el ex presidente de Estados Unidos expresó su desdén, afirmando que “nadie entiende una palabra de lo que dice este tipo” y calificando su presentación como “una afrenta a la grandeza de los Estados Unidos”. La reacción de Trump subrayó la relevancia del artista y su capacidad para desafiar el status quo cultural en el país.
Este triunfo en el Super Bowl se suma a su reconocimiento en los Grammy, donde Bad Bunny hizo historia al ganar el premio al mejor álbum del año con su álbum DTMF, o Debí tirar más fotos. Este galardón, el primero en español en esta categoría, fue un hito importante en la música latina, superando a grandes artistas como Justin Bieber y Lady Gaga. Durante la ceremonia, el artista también hizo un llamado a la salida del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), expresando un claro mensaje en favor de los derechos de los inmigrantes.
Con su estilo distintivo, que combina gafas oscuras y moda de Zara, Bad Bunny ha redefinido la imagen del artista contemporáneo. Benito Antonio Martínez Ocasio, nombre de pila del cantante, es admirador de leyendas como Héctor Lavoe y Daddy Yankee. Su mensaje es claro: “Hay que unir a la gente”, y lo ha logrado transformando su música en un instrumento de cohesión cultural.
En medio de una geopolítica complicada, Bad Bunny se erige como un nuevo símbolo de unidad. Representa una nueva era para América, donde la grandeza no se relaciona únicamente con la figura de Donald Trump, sino que se redefine a través del arte y la cultura.