El videoarbitraje fue protagonista en el partido entre Inter de Milán y Liverpool, donde un polémico penalti a favor del equipo británico decidió el encuentro, culminando en un 1-0 en San Siro. Esta victoria no solo dejó al Liverpool con 12 puntos en su grupo, casi asegurando su clasificación a la siguiente ronda de la UEFA Champions League, sino que también sirvió para mitigar la crisis institucional desatada por las recientes quejas de Mo Salah. El delantero egipcio había expresado su descontento por no ser titular en tres partidos consecutivos, generando tensiones dentro del club.
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Yann Sommer, Manuel Akanji, Alessandro Bastoni, Francesco Acerbi (Yann Bisseck, min. 30), Hakan Çalhanoglu (Piotr Zielinski, min. 10), Luis Henrique, Federico Dimarco (Carlos Augusto, min. 82), Nicolò Barella, Henrikh Mkhitaryan (Petar Sucic, min. 82), Marcus Thuram (Ange-Yoan Bonny, min. 82) y Lautaro Martínez
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Alisson Becker, Joe Gomez (Conor Bradley, min. 67), Ibrahima Konaté, Virgil van Dijk, Andy Robertson, Curtis Jones, Alexis Mac Allister, Dominik Szoboszlai, Ryan Gravenberch, Alexander Isak (Florian Wirtz, min. 67) y Hugo Ekitiké
Goles
0-1 min. 87: Dominik Szoboszlai
Arbitro Felix Zwayer
Tarjetas amarillas
Lautaro Martínez (min. 12), Hugo Ekitike (min. 38), Mkhitaryan (min. 56), Curtis Jones (min. 72), Alessandro Bastoni (min. 86)
La relación entre Salah y el Liverpool sigue en el aire, ya que el delantero egipcio ha estado pidiendo aumentos salariales desde hace tiempo. A pesar de su importancia para el equipo, su futuro podría verse amenazado por ofertas tentadoras desde Arabia Saudí. Mientras tanto, el rendimiento del Liverpool en la Premier League ha dejado mucho que desear, lo que agrava la situación interna del club.
En este contexto, el partido funcionó como un reflejo de la crisis que enfrenta el equipo. Con casi 500 millones de euros invertidos en fichajes, el Liverpool no ha logrado encontrar su ritmo y se ha visto atrapado en una espiral de conflictos. La falta de creatividad en el juego ha quedado en evidencia, con un ataque que parece ineficaz y descoordinado, generando más acciones de falta que jugadas constructivas.
El uso del VAR fue crucial en este partido, ya que anuló un gol del Liverpool en la primera parte, tras un minucioso análisis que dictó que una mano de Van Dijk había invalidado la acción. A pesar de la duración del examen, las imágenes no ofrecieron claridad suficiente, pero el árbitro, Felix Zwayer, tomó una decisión que mantuvo el marcador en 0-0, lo que aumentó el desánimo general.
El partido se convirtió en un verdadero desafío para ambos equipos, que no lograron llevar el juego a un nivel más alto. Durante casi 90 minutos, las oportunidades fueron escasas. Solo hacia el final del partido, otra intervención del VAR decidió el destino del encuentro. Un contacto menor de Bastoni sobre Wirtz en el área resultó en un penalti, que fue ejecutado con éxito por Dominik Szoboszlai, marcando el único gol del partido en el minuto 87.
Ni Wirtz ni Isak
Hasta ese momento, el rendimiento de nuevos fichajes como Florian Wirtz y Alexander Isak no reflejaba sus altos costos: 136 millones y 140 millones de euros, respectivamente. Ambos jugadores fueron incapaces de cambiar el rumbo del partido, contribuyendo al clima de frustración y tensión que envolvía el encuentro.
Al final, el Liverpool regresa a Inglaterra con una victoria que alivia temporalmente la presión sobre el club, mientras que el Inter deberá replantear su futuro en la competición europea tras esta decepcionante eliminatoria.