Hacia el final de la Última Era de Hielo, hace aproximadamente 14,000 años, la región que hoy conocemos como Los Ángeles, en Estados Unidos, experimentaba un cambio climático significativo. En este paisaje, la brea, un residuo negro y pegajoso del petróleo, emergía del suelo, creando charcos que atraían a los herbívoros sedientos. Esta trampa natural se convertía en un lugar fatídico para muchos animales, incluidas especies icónicas como el perezoso gigante conocido como Paramylodon.
En una de estas lagunas, un perezoso gigante de cuatro a seis toneladas lucha por liberarse mientras es observado por esmilodontes, conocidos también como tigres dientes de sable. Estos felinos, que exhiben caninos de más de 20 centímetros, ven en el perezoso una oportunidad y, a pesar de su propia debilidad física, el líder de la manada se lanza para atacar, con la esperanza de compartir el alimento con su familia. Sin embargo, la trampa no es solo para su presa; los esmilodontes también quedan atrapados en la brea pegajosa.
La historia de esta lucha ancestral ha sido estudiada por un grupo de investigadores en Suiza. Entre ellos se encuentra Hugo Schmökel, un veterinario experto en cirugías de columna vertebral, quien ha analizado las posibles causas del sufrimiento de estos animales. A través de su investigación, han descubierto que el cambio climático y la caza humana limitaron drásticamente la disponibilidad de alimentos para los tigres dientes de sable. Este escenario crítico llevó a una reducción de su población, forzando la endogamia, lo que a su vez causó mutaciones genéticas y diversos tumores.
El equipo suizo examinó más de 3,700 vértebras de 850 esmilodontes, revelando que la incidencia de malformaciones genéticas en estos felinos extintos supera el 0.35%, en comparación con aproximadamente el 0.001% en la población humana actual. Esta alta tasa de mutación resalta las trágicas consecuencias de la endogamia en especies vulnerables.
El Rancho La Brea: Un tesoro paleontológico
La colección de fósiles del Rancho La Brea es una de las más notables a nivel mundial, con 3.5 millones de especímenes que incluyen más de 60 especies de mamíferos, así como una amplia variedad de insectos, vertebrados, peces, anfibios, reptiles, aves y plantas. Todos estos seres quedaron atrapados en las trampas de alquitrán, preservando exquisitamente sus restos.
La brea del Rancho La Brea ha creado condiciones únicas que han permitido la conservación de estos fósiles, comparables al famoso mosquito atrapado en ámbar de Parque Jurásico, aunque el ADN aún no ha podido ser recuperado.
Dado que no hay otro grupo de fósiles similar para establecer comparativas, los investigadores han recurrido a grandes felinos actuales como los leones y tigres para analizar la salud de los esmilodontes. Sus hallazgos indican que las malformaciones son mucho menos frecuentes en estas especies vivas, y no han encontrado evidencia del tumor que afectó a los esmilodontes. También han incluido al perro en sus análisis, dada la abundante información disponible sobre su genética.
Sin acceso al ADN, la investigación sigue por la vía comparativa. Hugo Schmökel tiene la intención de estudiar más poblaciones extintas y actuales para profundizar en el entendimiento de estas malformaciones, lo que podría arrojar luz sobre las particularidades de la salud de los tigres dientes de sable en épocas pasadas.