En California, un grupo de vecinos ha logrado una victoria parcial en su lucha contra la construcción de un gran centro de datos en Monterey Park. El Ayuntamiento de la ciudad aprobó una moratoria de 45 días y está considerando una prohibición permanente. Esta situación refleja una tendencia que también se observa en Aragón, España, donde un frente conformado por ecologistas, movimientos vecinales y académicos ha presentado un recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Aragón para detener un nuevo centro de datos de Amazon, destinado a sus operaciones en computación en la nube e inteligencia artificial.
Implicaciones del Consumo de Agua
Las preocupaciones sobre estos proyectos no son infundadas. Investigaciones han revelado que los centros de datos de Amazon en España consumen más agua de la que la empresa inicialmente reconoció. Documentos internos filtrados sugieren que la compañía elaboró estrategias para ocultar su consumo real de agua.
No se trata de un fenómeno aislado. En 2024, comunidades en Chile lograron frenar la construcción de un importante centro de datos de Google en Santiago, debido a preocupaciones por el impacto sobre el agua potable. El tribunal ambiental obligó a la empresa a modificar sus planes en respuesta a la crisis climática.
Activismo Innovador en Quilicura
La contestación social persiste en Chile. En la comuna de Quilicura, vecinos y activistas han llevado a cabo una protesta innovadora contra la expansión de la inteligencia artificial y sus centros de datos, que agravan el consumo de agua en la cuenca del río Maipo. El 31 de enero, lanzaron un “chatbot humano”, creado por los propios habitantes, para invitar a personas de todo el mundo a interactuar con humanos en lugar de algoritmos.
Esta iniciativa plantea debates relevantes sobre la sustitución de empleos por la inteligencia artificial y el impacto humano de estas infraestructuras. Mientras algunos interrogantes son planteados a modelos de IA como ChatGPT, hay comunidades que enfrentan alteraciones directas en su vida cotidiana debido a la expansión de esta tecnología.
El Papeles de los Gobiernos y el Futuro de Big Tech
A medida que los gobiernos luchan por establecer regulaciones para las grandes corporaciones tecnológicas, surge una pregunta crucial: ¿podrían los movimientos ciudadanos convertirse en el talón de Aquiles de Big Tech? Las empresas tecnológicas normalmente justifican la instalación de centros de datos por la creación de empleo, aunque muchos de estos puestos son temporales y precarios, ligados a la construcción. Cuando los centros se vuelven operativos, su personal se reduce, con un impacto económico limitado en las comunidades locales.
Impacto Económico y Ambiental
Además de la creación de empleo, otro costo significativo es el aumento en el consumo energético. En algunas regiones de EE. UU., las tarifas eléctricas han aumentado hasta un 267% en áreas con alta concentración de centros de datos. Para enfriar estas instalaciones, se requiere una gran cantidad de agua, lo que tiene un efecto devastador en los ecosistemas locales.
Por otro lado, la implantación de datas centers no conlleva una verdadera soberanía digital, ya que estos operan como bases extraterritoriales, acelerando su proliferación global. Especialmente en lugares como el Reino Unido, el atractivo de albergar un centro de Big Tech es en gran parte una ilusión, pues la inteligencia artificial se desarrolla principalmente en lugares distantes.
Transición Ecológica y Dependencia Tecnológica
Las grandes corporaciones, como Google y Amazon, abordan la crisis ambiental como un problema técnico que se puede solucionar adquiriendo sus propias herramientas. En la COP30 de 2025, llevada a cabo en Brasil, estas empresas aumentaron su presencia, buscando acercar su modelo empresarial a las soluciones globales de crisis climática.
El objetivo es claro: volverse imprescindibles. Esta dependencia se extiende no solo a los usuarios, sino también a gobiernos y servicios públicos. Un ejemplo lo representa Tapestry, un sistema de Google que gestiona redes eléctricas en Chile, lo que refleja un modelo de negocio que combina la recolección de datos sensibles y la venta de simulaciones. De esta manera, Big Tech convierte los desafíos que provoca en oportunidades de negocio.
Retos y Oportunidades para las Comunidades
Desde Aragón hasta Santiago de Chile, las grandes empresas externalizan los costos sociales y ambientales de su expansión, mientras obtienen beneficios fiscales y regulaciones a medida. Esto genera un modelo de transición ecológica controlado por plataformas privadas que erosiona la toma de decisiones democráticas.
Así, el papel de comunidades como las de Aragón, Quilicura y Monterey Park es vital. Al defender su acceso al agua y energía, estas organizaciones no solo oponen resistencia a los excesos de Big Tech, sino que también están defendiendo un futuro común.