Crimen en la Zona Rosa de Ciudad de México: Asesinato de Óscar Noé Medina González
El asesinato ocurrido el pasado domingo en un restaurante de la Zona Rosa de Ciudad de México ha generado un amplio revuelo mediático. La brutalidad del ataque, registrado con 12 disparos a quemarropa, ha dejado a la opinión pública conmocionada. La víctima, aún no confirmada oficialmente como Óscar Noé Medina González, conocido como “El Panu”, está relacionada con la cúpula del Cartel de Sinaloa.
Identidad de la Víctima y Conexiones Políticas
Óscar Noé Medina González era considerado el compadre y jefe de pistoleros de Iván Archivaldo Guzmán Salazar, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán. Este hecho conecta a Medina con “Los Chapitos”, la facción del Cartel de Sinaloa que ha estado en conflicto con Ismael Zambada Sicairos, alias “Mayito Flaco”, desde hace más de un año. Este enfrentamiento ha desatado una ola de violencia en la región.
La pareja de Medina, María José Rojo Sambrano, de 26 años, es hija de Adolfo Rojo Montoya, un político sinaloense vinculado al Partido Acción Nacional (PAN) y actual subsecretario de Turismo en Sinaloa. Aunque se ha consultado a Rojo Montoya sobre la relación, el funcionario ha indicado que se trata de decisiones personales de sus hijos.
Detalles del Crimen
En el lugar del crimen se recuperaron 12 casquillos de bala de calibre 9 milímetros. Según los informes periciales, el cuerpo de Medina presentaba heridas en la cabeza y el tórax. Inicialmente, María José Rojo identificó a su pareja como Óscar Ruiz Domínguez, un empresario hotelero de Mazatlán, asegurando que mantenían una relación de seis años, comunicándose a través de Telegram y sin conocimiento de amenazas previas.
Rol en el Cartel de Sinaloa
Las autoridades estadounidenses han identificado a El Panu como un operador clave en la facción encabezada por Iván Archivaldo Guzmán. Su labor incluía la coordinación de la seguridad de los líderes del cartel y la supervisión de sicarios a nivel nacional. Su influencia se extendía por Sinaloa, Sonora, Baja California y otras entidades del norte de México, zonas estratégicas para el tráfico de drogas, principalmente metanfetamina y fentanilo.
Con informes que datan su ascenso tras la detención y eliminación de jefes de seguridad rivales, Medina González se había afianzado en la estructura del cartel. En particular, su posición se consolidó tras la captura de Néstor Isidro Pérez Salas (“El Nini”) y el asesinato de Jorge Humberto Figueroa Benítez (“El 27” o “La Perris”).
Implicaciones Internacionales
La Administración de Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos considera a El Panu una figura central en la organización en la que se atribuye gran parte del ingreso de fentanilo al país. En abril de 2023, un gran jurado en Nueva York presentó cargos en su contra, que incluyen conspiración y lavado de dinero. El Departamento de Estado de Estados Unidos ha ofrecido hasta cuatro millones de dólares por información que conduzca a su captura.
En el contexto de la guerra interna de “Los Chapitos” contra Ismael Zambada, Medina se convirtió en un objetivo prioritario para el Gobierno mexicano. Esta lucha interna también ha resultado en importantes bajas en la facción rival, destacándose los asesinatos de figuras clave como Luis Ángel Canobbio Inzunza (“El Güerito”) y Kevin Alonso Gil Acosta (“El 200”).