El K-pop transforma vidas en la Ciudad de México: historia de esperanza

El K-pop transforma vidas en la Ciudad de México: historia de esperanza

La Colonia Juárez: El Pequeño Seúl de Ciudad de México

La colonia Juárez, ubicada en el corazón de Ciudad de México, ha sido apodada Pequeño Seúl debido a la fusión de la cultura coreana con la mexicana. Este barrio, conocido por su vibrante Zona Rosa, alberga una variedad de restaurantes, cafeterías y otros negocios gestionados por migrantes coreanos que se establecieron en la capital hace varias décadas. Sin embargo, un cambio notable en la clientela se ha registrado: cada vez son más los mexicanos que visitan estos locales. El K-pop, la música pop coreana, cuenta con aproximadamente 14 millones de seguidores en México, lo que lo convierte en el quinto país con más fanáticos del género a nivel mundial, con un notable aumento en los últimos cinco años.

Expansión de la Cultura Coreana en la Ciudad

La influencia de la cultura surcoreana trasciende la colonia Juárez. Cafeterías decoradas con luces de neón, peluches adorables y populares bebidas con tapioca han proliferado en todo México. En lugares emblemáticos como el Monumento a la Madre y la explanada de Bellas Artes, es común ver a jóvenes que bailan canciones de grupos icónicos como Blackpink. Este fenómeno también se refleja en las academias de baile.

K-pop Dance México: Un Espacio de Inclusión

La K-pop Dance México, establecida hace 13 años, ha crecido de cuatro a más de 400 estudiantes, convirtiéndose en la escuela de K-pop más grande de Latinoamérica. Este crecimiento fue acelerado por la pandemia, coincidiendo con el repunte del uso de TikTok y la popularidad de grupos como BTS y Blackpink. El perfil de sus estudiantes incluye principalmente a jóvenes de entre 11 y 17 años, pero también abarca edades desde los 5 hasta los 75 años. Algunos alumnos, como la más grande de 75 años, se unieron por el deseo de pasar tiempo con sus nietos.

Un Refugio para los Jóvenes

A pesar de la pasión por la música coreana, muchos jóvenes enfrentan resistencia por parte de sus padres debido a la barrera del idioma. Sin embargo, la academia se ha convertido en un refugio social donde los estudiantes se sienten seguros y aceptados. «Conectar con la música coreana nos ha permitido compartir experiencias de soledad y problemas de salud mental», expresa Hann del Río Hernández, un estudiante de 18 años. Otras alumnas, como Danna Paola Bonilla y Brizia García, destacan los mensajes positivos y el sentido de comunidad que encuentran en el K-pop.

Organización y Comunidad K-pop

La visita de BTS a México y la controversia con Ticketmaster evidenció la capacidad de organización del fandom. Alexis Ortega, profesor de K-pop, señala que este fenómeno ha demostrado la relevancia global de la comunidad. Los fans no solo se mantienen informados sobre lanzamientos y eventos, sino que también participan en actividades culturales que el Centro Cultural Coreano ofrece en la ciudad.

Costo de Ser Fan en México

El K-pop puede resultar costoso en Ciudad de México. Los productos importados, como los lightsticks, tienen un precio que puede superar los 1,000 pesos, y la mercancía en las pop-up stores puede costar aún más. Esto representa una inversión significativa para los aficionados, quienes, a pesar de la dificultad económica, continúan apoyando a sus grupos favoritos.

Crecimiento del K-pop en México

Datos de Spotify México indican que el consumo de K-pop ha crecido más de un 500% en los últimos cinco años. Siete de cada diez oyentes tienen menos de 29 años y alrededor de 5,000 personas escuchan este género hasta 11 horas diarias. Además, hasta 100,000 mexicanos viajan anualmente a Corea del Sur, muchos de ellos motivados por conciertos y lugares emblemáticos del K-pop.

Impacto del K-pop en las Familias

En la academia de danza, las madres conversan sobre cómo el K-pop ha impactado positivamente en sus hijos. Testimonios como el de Teresa Barrón, quien menciona que su hija ha encontrado apoyo y amistad a través del baile, son comunes. También Beatriz Portillo comparte que su hija ha superado momentos difíciles gracias a esta comunidad. A pesar de los desafíos iniciales, como el rechazo en la escuela, estas jóvenes han conseguido formar un espacio donde se sienten aceptadas y valoradas.

Conclusión

A pesar de los estigmas asociados al K-pop y el bullying que algunos jóvenes enfrentan, la comunidad de fans en Ciudad de México sigue creciendo y fortaleciendo lazos a través del amor por la música y el baile.

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