Joaquín del Paso y su nueva obra «El jardín que soñamos»
El cineasta Joaquín del Paso, conocido por su enfoque intuitivo y visceral, ha presentado su tercer largometraje titulado El jardín que soñamos, el cual será exhibido en la sección Panorama del Festival de Cine de Berlín. La película, que fusiona una narrativa emocional con una crítica política, narra la historia de una familia haitiana migrante que se establece en México, enfrentando la ilegalidad de la tala de árboles en su búsqueda por un nuevo hogar.
Inspiración durante la pandemia
Del Paso, originario de Ciudad de México y de 40 años, comenzó a desarrollar el guion en 2021, en medio de la pandemia de COVID-19. Durante este periodo, observó el incremento de migrantes en la capital mexicana, provenientes en su mayoría de Haití, un país sumido en una crisis política y de seguridad que ha provocado más de un millón de desplazados. Este fenómeno social profundamente impactó al director, quien expresó su asombro ante el atrevimiento de los migrantes por dejar atrás su vida en busca de un futuro mejor.
Conexiones entre la historia y el medio ambiente
La idea de la película surge al observar el sector ambiental, especialmente tras la declaración de la mariposa Monarca como especie en peligro de extinción en México y el aumento de denuncias sobre la tala ilegal. Del Paso encontró un nexo entre estos tres tópicos—migración, medio ambiente y crisis sociopolítica—y esta interconexión se tradujo en la narrativa cinematográfica.
Producción en entornos naturales
Producida por Del Paso en colaboración con Fernanda de la Peza e Itzel Sierra, El jardín que soñamos fue rodada en los bosques de Michoacán y Estado de México, donde se encuentran los santuarios de la mariposa Monarca. La película no solo retrata la belleza del bosque, sino que convierte a esta mariposa en un personaje simbólico que acompaña a los protagonistas en su travesía.
La historia sigue a Esther, interpretada por la cantante y actriz Nehemie Bastien, quien junto a sus hijas, busca un futuro mejor y entabla una relación con Junior, un personaje interpretado por Faustin Pierre. Juntos, se ven obligados a trabajar con taladores en el bosque, un giro que cambia sus vidas de manera irreversible.
Un proceso de investigación y confianza
Del Paso dedicó un año a encontrar locaciones y construir un entorno de confianza con las comunidades que dependen del aprovechamiento forestal. Su objetivo era crear una película que denunciara las problemáticas activas, especialmente la presencia de grupos criminales que realizan tala ilegal.
El director destacó que resultó impactante observar la facilidad con que los grupos criminales se organizan para explotar el recurso forestal, así como el acto destructivo que enfrentan los bosques a causa del tráfico de madera. Este recurso, aunque gratuito en teoría, posee un enorme valor en el mercado negro, incluso como medio de intercambio para otras actividades ilegales, como la compra de fentanilo.
Reflejo de la comunidad haitiana
El acercamiento a la comunidad haitiana en Ciudad de México fue otro aspecto esencial para la creación de la película. Faustin Pierre, quien da vida a Junior, comentó sobre los cambios en el flujo migratorio de haitianos, que, debido a las nuevas políticas migratorias de Estados Unidos, han comenzado a ver a México no solo como un país de paso, sino como un destino definitivo.
Pierre relató que muchos de sus compatriotas todavía esperan que cambien las circunstancias en Estados Unidos para continuar su camino. Mientras tanto, algunos han decidido regresar a México o incluso buscar oportunidades en otros países de América del Sur.
Un cine con carga social y emocional
La cinematografía de Del Paso se caracteriza por una fuerte carga social, así como en sus proyectos anteriores como Maquinaria panamericana y El hoyo en la cerca. Aunque califica El jardín que soñamos como una obra más emocional, no deja de lado la crítica social inherente a su narrativa. Del Paso afirmó que su evolución como cineasta se refleja en la capacidad de fusionar un enfoque humanista con la crítica política, una característica que pretende mantener en su futuro trabajo.