El fútbol chileno enfrenta un grave problema de violencia en sus estadios, especialmente a manos de las barras bravas. A pesar de los esfuerzos realizados por las autoridades policiales y administrativas, los resultados han sido desalentadores. Clubes como Colo Colo y Universidad de Chile han sido sancionados a nivel internacional por comportamientos inadecuados, reflejando una crisis en el ámbito interno.
El nuevo ministerio de Seguridad, que asumió funciones del antiguo ministerio del Interior, ha intentado abordar este fenómeno a través de la oficina Estadio Seguro. Sin embargo, esta iniciativa, creada durante el primer Gobierno de Sebastián Piñera, fracasó y fue disuelta. En su lugar, se estableció la Fuerza de Tarea sobre Seguridad en el Fútbol, que todavía no cuenta con un director designado tras el cambio de mando en La Moneda.
Con la llegada de José Antonio Kast al poder, se anticipa que la situación podría cambiar. Su campaña incluyó un fuerte enfoque en la seguridad, particularmente en relación con los grupos organizados de hinchas. Los delegados presidenciales, responsables del orden público en las regiones, serán clave en el desarrollo de nuevas políticas. Sin embargo, su desempeño durante el mandato de Gabriel Boric fue criticado por su falta de criterios uniformes, limitándose a reducir aforos o incluso prohibir la presencia de hinchas visitantes.
El comienzo del campeonato de fútbol ha reavivado las tensiones entre las barras bravas y las autoridades. Un grupo de hinchas de la Universidad de Chile amenazó con interrumpir el partido de debut ante Audax Italiano, extendiendo su advertencia a toda la primera fecha. En un acto de violencia, lanzaron bengalas, rompieron rejas, agredieron a los guardias y provocaron incendios en el Estadio Nacional de Santiago.
Como consecuencia, el tribunal deportivo de la Liga chilena impuso sanciones a los hinchas involucrados. Aquellos de la Universidad de Chile no podrán asistir a partidos internacionales ni como visitantes en el país. A pesar de ello, se valoró el esfuerzo del club en implementar medidas preventivas y la condena expresada por otros hinchas.
Se decidió cerrar el sector de la barra sur del estadio por un partido, mientras que en dos encuentros adicionales solo podrán ingresar mujeres, niños menores de 12 años y hombres mayores de 65. Esta estrategia busca proteger a los hinchas de buen comportamiento, aunque ha generado controversias sobre su efectividad. La posibilidad de que individuos responsables de la violencia se infiltren en otras áreas del estadio sigue siendo una preocupación.
A medida que Chile experimenta un cambio político significativo, desde una administración de extrema izquierda hacia una de extrema derecha, surge la pregunta: ¿cómo afectará esto el ambiente en el fútbol chileno?