Retiro de un Icono de la Lucha Libre
Jorge Ernesto Guzmán, conocido como el hijo de El Santo, anunció su retiro de la lucha libre hace un mes tras una trayectoria de 35 años. En una reciente entrevista en el programa Al Habla, expresó su orgullo por haber dejado el ring en el momento adecuado. A lo largo de su carrera, Guzmán ha sido testigo del auge de un deporte profundamente arraigado en la cultura popular de México, especialmente entre las clases bajas, que ahora enfrenta un fenómeno de gentrificación.
Una Vida Marcada por el Legado Familiar
El luchador, menor de una familia de diez hermanos, reflexionó sobre momentos clave en su vida que han influido en su carrera. Recordó a su padre, un ícono de la lucha libre que deseaba que sus hijos se mantuvieran alejados de este mundo. También compartió su experiencia de “traición” por parte de algunos de sus hermanos, quienes con el tiempo priorizaron sus propias vidas sobre su relación familiar. “Mi refugio cuando murieron mis padres fue el matrimonio, aunque no funcionó”, reveló el exluchador, enfatizando la importancia de la terapia como herramienta para la sanación personal.
Desafíos y Superación en el Ring
Guzmán había contemplado su retiro hace una década, pero fue en 2013 cuando tocó fondo tras sufrir una grave lesión vertebral que lo llevó a enfrentar un sombrío diagnóstico: “Te vas a quedar paralítico”. Sin embargo, la segunda opinión de otro médico le permitió seguir luchando, extendiendo su carrera por todo el mundo, incluidas presentaciones en España, Londres y Estados Unidos, donde consolidó su legado en la lucha libre.
La Lucha Libre como Fenómeno Social
El hijo de El Santo subrayó el carácter social de la lucha libre, que ha servido como un lugar de encuentro donde diversas comunidades conviven. A través de su trayectoria, ha sido partícipe de un deporte que no solo entretiene, sino que también une a las personas, reafirmando su lugar en la cultura popular y su evolución a lo largo de los años.