La reciente muerte de 15 menores reclutados forzosamente durante operativos militares ha generado una crisis sin precedentes para el presidente colombiano Gustavo Petro.
El Bombardeo en Guaviare
La madrugada del 13 de noviembre, la selva de Guaviare, Colombia, fue escenario de un bombardeo militar que dejó 19 combatientes rasos muertos, siete de ellos menores de edad. El objetivo del operativo, bajo la dirección del presidente Gustavo Petro, era neutralizar a un grupo de guerrilleros disidentes liderados por Iván Mordisco, uno de los criminales más buscados del país. A pesar de la intención detrás de la operación, la muerte de estos jóvenes ha desatado un intenso debate ético y político.
Responsabilidad y Reacciones Políticas
Petro asumió la responsabilidad por el ataque, admitiendo que tenía conocimiento de la posible muerte de menores. Sin embargo, su apoyo al ministro de Defensa, Pedro Sánchez, ha creado confusión entre sus seguidores y desatado críticas entre sectores de la izquierda que no pueden justificar la muerte de niños, quienes a menudo son considerados víctimas del conflicto armado. Esta situación ha puesto de relieve una de las líneas rojas de Petro: evitar operaciones militares en presencia de menores, un compromiso que, según sus opositores, ha sido violado.
Operativos Previos y el Reclutamiento Infantil
La polémica se intensificó con la revelación de otro operativo en el Amazonas, un mes antes, que resultó en la muerte de cuatro menores. El Ejército colombiano ha informado sobre la captura de otros jóvenes que participan en grupos armados, con un agravante: la constante introducción de niños en estos conflictos. Se estima que el reclutamiento se ha disparado debido a las condiciones de pobreza y abandono en regiones donde el estado tiene una presencia débil.
Un Problema Persistente
El reclutamiento de menores es un fenómeno desolador en Colombia, donde en el primer semestre de 2024 se reportaron aproximadamente 800 casos solo en el departamento del Cauca. Sin embargo, se cree que estas cifras no reflejan la magnitud del problema, especialmente en áreas inaccesibles donde la ley no se aplica. Líderes comunitarios han expresado que muchos niños ven la guerra como la única salida viable ante la falta de oportunidades.
La Dificultad de la Solución
El debate ha resaltado no solo la necesidad de frenar el reclutamiento infantil, sino también la falla en la inteligencia militar colombiana. La crítica hacia el Gobierno se centra en si estas operaciones se están ejecutando de manera adecuada. Como afirmó un exfuncionario del Ministerio de Defensa, es fundamental llevar a cabo operaciones quirúrgicas que ataquen a los responsables sin afectar a los reclutados.
Un Llamado a la Conciencia
La situación actual exige una reflexión urgente sobre el uso de menores en conflictos armados y la responsabilidad del Estado en su protección. La guerra oculta en las selvas colombianas sigue siendo un recordatorio de que este conflicto no solo se pelean con armas, sino también con la vida e inocencia de los más vulnerables.