El misterio del Virus Málaga: homenaje a su creador 33 años después
A principios de la década de 1990, un virus desconocido infectó los ordenadores de la Escuela Politécnica de la Universidad de Málaga. A pesar de no ser malicioso, resultaba molesto, ya que nadie sabía cómo lidiar con el asunto. Adolfo Cid, un profesor de la institución, propuso a uno de sus alumnos, el joven Bernardo Quintero, la tarea de encontrar una solución a cambio de mejorar su calificación. Quintero aceptó el reto, resolvió el enigma y halló su verdadera vocación. Así, pocos años después, fundó Hispasec, la primera empresa de seguridad informática en España, y VirusTotal, adquirida por Google en 2012. Actualmente, ocupa el cargo de director del centro de ciberseguridad de Google en Málaga, pero siempre quedó con la incógnita de quién había creado el virus que tanto influyó en su carrera.
Una búsqueda que se convierte en una obsesión
En numerosas entrevistas, Quintero ha compartido este episodio de su vida, siempre envuelto en un aura de misterio, ya que nunca pudo identificar al autor del código que cambió su destino. Los grandes antivirus, como McAffe y Panda, lo denominaron Virus Málaga. Su funcionamiento era sorprendente para la época, pues con solo 2.610 bytes, el virus se insertaba en la memoria y se propagaba silenciosamente a otros disquetes y archivos sin causar daños. Sin embargo, el 1 de cada mes, lanzaba un mensaje: “HB=ETA=ASESINOS. PENA DE MUERTE AL TERRORISMO”, en un contexto donde los atentados terroristas eran comunes.
El desafío de reconectar con el pasado
Esta semana, Quintero, durante unas vacaciones, decidió intentar descubrir al creador del virus. En un mensaje publicado en redes sociales, pidió a quien conociera al autor que se manifestara: “Si tienes alguna pista o simplemente quieres reivindicar tu obra maestra de la juventud, ¡manifiéstate!”. A pesar de haber recibido respuestas vagas y sin fundamento, continuó revisando el código original en busca de pistas. Su investigación le llevó a encontrar una curiosidad: dos bytes —4B y 49, que corresponden a «KI» en código ASCII— que parecían ser una firma del autor. Además, estudió una segunda versión del virus, llamada Málaga II, que también contenía un mensaje: “KIKESOYYO”.
El encuentro con el nombre detrás del misterio
Quintero, nombrado doctor honoris causa por la Universidad de Málaga en 2023, comenzó a conectar los puntos. Adolfo Ariza, un empleado del Ayuntamiento de Córdoba, le escribió por LinkedIn informándole que conocía al creador del virus, que había sido compañero suyo en la Politécnica entre 1989 y 1995. Su mensaje reveló que el autor no tenía intenciones maliciosas, más allá de probar sus habilidades como programador. El nombre que mencionó fue Antonio Astorga, quien lamentablemente había fallecido hace unos años.
La relación con el legado de Astorga
Investigar a Astorga reveló que había sido profesor de informática en el instituto Miraya del Mar, en Torre del Mar, cerca de Vélez-Málaga, donde vivía Quintero. Entre varios proyectos, desarrolló un programa llamado Evalúa, precursor del actual iPasen, utilizado por la Junta de Andalucía para seguir el rendimiento y asistencia de los estudiantes. Sin embargo, la firma “KIKESOYYO” aún era un rompecabezas. Tras contactar a la hermana de Astorga, descubrió que su segundo nombre era Enrique, y en su familia le llamaban Kike. Su hijo, Sergio Astorga, quien también estudiaba informática, podría tener más información.
Emocionante cierre de un ciclo
Quintero se puso en contacto con Sergio, quien se mostró emocionado al recibir el mensaje y acordó reunirse. Este encuentro tuvo lugar en las instalaciones de Google en Málaga, donde Quintero compartió la historia. Sergio recordó que en una de sus últimas conversaciones con su padre, este mencionó que su mayor proyecto había sido un virus informático. “Cerrar este círculo después de 33 años ha sido muy emocionante”, expresó Quintero, quien también sintió un sabor agridulce al enterarse de la muerte de Astorga, pero encontró especial significado en conocer a su hijo. De este modo, la historia del Virus Málaga, que había estado envuelta en misterio durante más de tres décadas, encontró por fin su rostro.