El Departamento del Tesoro de EE. UU. ha emitido un contundente mensaje este miércoles sobre el sistema penitenciario de México, en el marco de unas sanciones dirigidas a un líder criminal. José Antonio Yépez Ortiz, conocido como El Marro, cabecilla del Cartel de Santa Rosa de Lima (CSRL), ha sido sancionado por su implicación en el robo de combustibles “a escala industrial” en el Estado de Guanajuato. Actualmente, Yépez se encuentra encarcelado desde agosto de 2020, y el Gobierno estadounidense ha denunciado que sigue operando el grupo criminal desde prisión.
En un comunicado, la Oficina del Tesoro señaló que «El Marro continúa siendo un miembro activo del CSRL desde la cárcel», transmitiendo órdenes a sus colaboradores a través de abogados y familiares. Yépez, de 45 años, actualmente está recluido en la cárcel federal de Durango, habiendo sido trasladado desde el penal del Altiplano en 2024. Este movimiento fue llevado a cabo sin mucha información pública, lo que ha generado inquietud respecto a la seguridad en las prisiones mexicanas.
La Inseguridad en las Prisiones Mexicanas
El comunicado del Tesoro destaca la incapacidad del Estado mexicano para controlar sus cárceles, incluso las federales, que deberían ser las más seguras. Esta situación refuerza la creencia generalizada de que las prisiones en México funcionan como «universidades del crimen», donde se establecen redes delictivas en lugar de facilitar la rehabilitación. En muchas de estas instalaciones, se han reportado prácticas de extorsión telefónica, evidenciando la ineptitud del Estado para restringir el uso de celulares al interior.
Conflictos entre Carteles y Alianzas Criminales
Desde prisión, El Marro ha promovido la alianza del CSRL con el Cartel del Golfo para hacer frente al Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en Guanajuato. Esta lucha, que se intensificó hace más de siete años, gira en torno al control de los ductos de la petrolera estatal Pemex, convirtiendo el acceso a estos recursos en un objetivo prioritario para ambos grupos. Históricamente, los cárteles conocen bien los puntos vulnerables de la infraestructura de Pemex, lo que ha llevado a una violencia creciente en estas disputas.
La detención de El Marro en 2020, junto a varios de sus colaboradores, parecía apuntar a un debilitamiento del CSRL. Se esperaba que su caída resultara en una disminución de la violencia en Guanajuato, una de las entidades más afectadas por la delincuencia organizada. Sin embargo, la reciente liberación de su hijo, Luis Antonio Yépez, en agosto de 2024, junto con la nueva alianza con el Cartel del Golfo, ha renovado las esperanzas del CSRL y ha alterado el equilibrio del poder en la región.
La Estrategia de Seguridad del Nuevo Gobierno
Desde su asunción en octubre de 2024, la presidenta Claudia Sheinbaum y el vocero del Gabinete de Seguridad, Omar García Harfuch, han reportado un aumento significativo en las detenciones, superando las 40,000. Sin embargo, el caso de El Marro pone en entredicho la efectividad de estas medidas, ya que la reclusión de líderes criminales no ha demostrado necesariamente una disminución en la actividad delictiva ni en la violencia.
La transferencia este año de varios criminales de México a EE. UU. ha reavivado el debate sobre la seguridad en las prisiones. Abigael González Valencia, alias Cuini, líder del CJNG, es uno de los casos destacados que subraya cómo las conexiones continuas pueden lograrse incluso desde la reclusión. El hecho de que un solo individuo pueda influir en investigaciones cruciales, como el caso de Ayotzinapa, refleja la complejidad del crimen organizado en México.
Los hermanos Miguel y Omar Treviño Morales, antiguos líderes de Los Zetas, también fueron enviados a Estados Unidos en febrero, pero la situación de sus operaciones en el Cartel del Noreste, aunque cuestionada, parecía haber mejorado en términos de percepción de seguridad en la zona. Según un informe del Instituto Nacional de Estadística, Nuevo Laredo ha visto un aumento en la sensación de seguridad entre su población, un cambio significativo desde que los Treviño Morales estaban en prisión.