El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha modificado su acusación contra el líder venezolano Nicolás Maduro, eliminando en gran medida las referencias al llamado Cartel de los Soles. En lugar de ser descrito como el jefe de esta supuesta organización de narcotráfico, el documento ahora caracteriza su rol como parte de un “sistema de clientelismo”. Anteriormente, un gran jurado estadounidense había mencionado al Cartel de los Soles en 32 ocasiones, subrayando que Maduro «ayudó a gestionar y liderar» este grupo durante su ascenso al poder en Venezuela. Estas alegaciones fueron utilizadas por el expresidente Donald Trump, quien argumentaba su posición frente al chavismo y justificaba las operaciones contra las narcolanchas en el Caribe, que han resultado en más de cien muertes.
Desde principios de años, Estados Unidos ha clasificado al Cartel de los Soles como una organización terrorista, añadiendo que sus líderes colaboran con grupos como el Tren de Aragua y el Cartel de Sinaloa para enviar drogas al país norteamericano. Sin embargo, la nueva imputación suaviza el tono anterior, despojando al cartel de su estatus de entidad criminal estructurada, aunque sigue manteniendo las acusaciones a Maduro por narcotráfico. Del documento ha sido eliminado cualquier reclamo de que el mandatario haya vaciado cárceles y psiquiátricos para enviar a los delincuentes a Estados Unidos, una afirmación que Trump ha realizado desde su campaña presidencial.
El texto revisado sostiene que Maduro «participa, perpetúa y protege una cultura de corrupción que enriquece a poderosas élites venezolanas mediante el narcotráfico». Este lenguaje apenas menciona al Cartel de los Soles en dos ocasiones, describiéndolo como un sistema de clientelismo controlado por elites, en alusión a las insignias en forma de sol que llevan los generales venezolanos.
A pesar de las incongruencias en los mensajes, expertos consideran que este cambio tiene sentido legal. La designación de una organización como terrorista no requiere justificación en una corte, mientras que en el juicio contra Maduro, los fiscales deben presentar pruebas concretas de la existencia del cartel y el papel del mandatario como líder. Documentos como la Evaluación Nacional Anual de la Amenaza de las Drogas de la DEA nunca han mencionado al Cartel de los Soles, información que también falta en el Informe Mundial sobre las Drogas de la Oficina de las Naciones Unidas.
La nueva acusación incluye, además de Maduro, a otros seis individuos como imputados. Entre ellos se encuentran su esposa, Cilia Flores; su hijo, Nicolás Ernesto Maduro Guerra; y Héctor Rusthenford Guerrero Flores, apodado Niño Guerrero, identificado como líder del Tren de Aragua. También aparecen otros dos supuestos colaboradores vinculados a redes de narcotráfico y corrupción estatal.
La inclusión de Guerrero Flores como coconspirador ha sido objeto de críticas, pues la conexión descrita en la imputación es considerada débil. El documento menciona que el líder del Tren de Aragua ofreció en 2019 servicios de escolta armada para proteger cargamentos de droga, pero no se presentan pruebas de una coordinación directa con Maduro.
En cuanto a los cargos, la Fiscalía estadounidense acusa a Maduro y a los otros implicados de conspiración para cometer “narcoterrorismo”, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos, y posesión de armas de fuego. La acusación detalla los vínculos de Maduro con diversas organizaciones armadas y de narcotráfico, incluyendo a las guerrillas colombianas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) y Ejército de Liberación Nacional (ELN), así como las mexicanas Cartel de Sinaloa y Los Zetas.
El documento también amplía el alcance de la acusación en comparación con la imputación original de 2020. Esta versión incluye nuevos cargos que involucran a Cilia Flores, quien supuestamente aceptó sobornos para facilitar reuniones entre narcotraficantes y altos funcionarios venezolanos. A medida que Washington suaviza su caracterización del Cartel de los Soles, la nueva imputación intensifica el enfoque penal contra la cúpula del régimen chavista.