Protestas en Minneapolis tras la detención de un niño migrante
La cruel realidad de la política migratoria de Donald Trump se evidenció esta semana con la impactante imagen de un niño de cinco años, Liam Conejo Ramos, escoltado por un agente de inmigración. Liam, que llevaba una chaqueta a cuadros y un gorro azul, fue detenido junto a su padre, peticionario de asilo, en el suburbio de Minneapolis. Su rostro reflejaba un palpable miedo, lo que renovó la indignación pública tras la reciente muerte de una ciudadana estadounidense a manos de un agente en la misma ciudad.
Protestas masivas contra el ICE
Dos días después de la detención de Liam, Minneapolis vio cómo sus calles se llenaban de manifestantes exigiendo el fin del amplio despliegue de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Patrulla Fronteriza. A pesar de las frías temperaturas, miles de personas convocaron una protesta en el downtown, ondeando banderas estadounidenses y gritando “¡Fuera ICE!”. Esta jornada de movilización incluyó una huelga en la que miles se ausentaron de sus trabajos y escuelas, y más de 500 negocios cerraron sus puertas en solidaridad con la comunidad migrante. Acciones similares se llevaron a cabo en ciudades como Nueva York, Chicago y Seattle.
Interruptores en el aeropuerto de Minneapolis
Previo a la masiva marcha, cientos de manifestantes se concentraron en el aeropuerto internacional de Minneapolis. En esta manifestación, al menos un centenar de miembros del clero fueron detenidos al exigir a las aerolíneas, especialmente a Delta, que no colaboraran en las deportaciones de migrantes.
Contexto de la detención
La detención de Liam y su padre, Adrián Alexander Conejo Arias, de origen ecuatoriano, ocurrió el martes, justo al regresar de llevar al niño a preescolar. Según las Escuelas Públicas de Columbia Heights, los agentes del ICE solicitaron a Liam que llamara a la puerta para comprobar si había alguien más dentro de la casa. Un adulto presente suplicó a los agentes que dejaran al niño con ellos, pero estos se negaron.
Actualmente, ambos se encuentran en un centro de detención migratoria para familias en Texas, donde se ha informado de la detención de al menos otros tres menores del mismo distrito escolar.
Repercusiones tras el tiroteo de Renee Good
Las manifestaciones en Minneapolis han continuado desde la muerte de Renee Good a manos de un agente del ICE el 7 de enero. Durante una comparecencia pública, el vicepresidente J. D. Vance defendió a los oficiales de ICE, criticando la cobertura mediática y responsabilizando a funcionarios estatales y locales por la agitación en la ciudad. “La razón por la que las cosas se han salido de control es por la falta de cooperación entre las autoridades”, afirmó.
Respecto a la detención del pequeño Liam, Vance expresó su sorpresa pero justificó las acciones de los agentes, argumentando que no podían dejar que el niño se quedara solo afuera en el frío. Reiteró que si la detención de individuos con hijos no fuese posible, se crearía una inmunidad automática para los padres que han violado la ley.
Investigaciones y medidas gubernamentales
En relación a la muerte de Good, la Administración Trump ha respondido afirmando que se realizará una investigación, aunque no se ha ofrecido inmunidad a los agentes que pudiesen haber actuado de manera impropia. Una autopsia reveló que Good recibió múltiples disparos, lo que ha provocado aún más indignación pública.
Con más de 3.000 detenidos en Minneapolis y el Pentágono con más de 1.500 soldados en espera de instrucciones para un posible despliegue, la tensión en la ciudad es máxima. Un tribunal federal ha autorizado el uso de la fuerza por parte de los agentes para responder a las protestas, lo que podría incrementar aún más el clima de conflicto.
Este contexto, que implica a la comunidad migrante, la política de la Administración Trump y las reacciones sociales, mantiene a Minneapolis en el foco de la atención nacional, mientras se espera que el gobierno determine el futuro de sus operaciones en la región.