Desentrañando la Amazonía: Realidades y cifras de la selva tomada

Desentrañando la Amazonía: Realidades y cifras de la selva tomada

Recompensa por Cabecilla del Frente 44 en Guaviare

El Ejército Nacional de Colombia ha emitido un anuncio que ha resonado en el departamento del Guaviare: se ofrece una recompensa de 500 millones de pesos por información que lleve a la captura de Jhon Wilmer Ulcue Trochez, conocido como Jimmy Parra, líder del Frente 44. Este anuncio se hizo a través de cuñas radiales que finalizan con un número de contacto para denuncias, seguido del ritmo de una cumbia. El mensaje surgió en la mañana del 2 de diciembre, en una finca cerca de San José del Guaviare. A pesar de que un individuo relacionado con el conflicto armando proporcionó información sobre el paradero del líder, aún no se ha logrado su captura.

La Ganadería en el Guaviare

El departamento del Guaviare alberga más de 500.000 vacas, constituyendo el eje central de su actividad económica. Según datos de la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS), la ganadería en esta región creció un 95% entre 2016 y 2023, posicionando a Guaviare como líder en incremento ganadero en Colombia. En varias fincas, los animales son pesados antes de ser comercializados, un proceso que se complica porque los 30 vacunadores disponibles no pueden atender a toda la demanda.

En el mercado, el precio del kilo de ganado varía entre 8.500 y 9.000 pesos, lo que convierte a una vaca de 200 kilos en una transacción que puede superar los 1,7 millones de pesos. Las fincas no solo están involucradas en las transacciones de ganado, sino que también se enfrentan a impuestos prediales en constante aumento. Esto ha generado quejas entre los propietarios, quienes están acostumbrados a lidiar con una cultura de extorsión histórica por parte de grupos armados.

Extorsiones y Conflictos de Tierra

Los pobladores del Guaviare, que antes se enfrentaban a las extorsiones de las FARC, now enfrentan presión de disidencias que operan en la región. Estas disidencias, conocidas como el Estado Mayor Central y el Estado Mayor de Bloques y Frentes, imponen un «impuesto» de 10.000 pesos por cada cabeza de ganado. Además, dictan condiciones sobre el uso de la tierra, intensificando la tensión en el ambiente ganadero.

La ganadería extensiva ha comenzado a definirse como un modelo de desarrollo que emana del aprovechamiento ilegal de la selva. Bajo este esquema, las disidencias han encontrado una forma de blanquear dinero, adquirir ganado y extender sus operaciones agroindustriales, al tiempo que utilizan la presión armada para obtener información crucial sobre los propietarios de tierras y ganado en la región.

Sobrevuelo del Guaviare

Un reciente sobrevuelo en la región, organizado por la FCDS, expone visualmente la magnitud de la deforestación y la ocupación del territorio. Durante el recorrido, se observan extensiones de tierras mecanizadas, cultivos de palma y eucalipto que reemplazan la selva. Se pasa por áreas que antes eran zonas veredales de las FARC y donde ahora predominan las fincas de grandes ganaderos, que han comercializado más de 200.000 vacas en los últimos cinco años.

Datos de la FCDS indican que los grandes ganaderos, compuestos por un 72% del total, son quienes más contribuyen a la deforestación en la región. Pese a que se promovió la ganadería como parte de los esfuerzos de paz tras la firma del Acuerdo en 2016, la presión armada ha llevado a una perversa simbiosis entre el desarrollo agrícola y el conflicto armado.

Economía Cocalera y Deforestación

La economía cocalera también ha tomado fuerza en Guaviare. A pesar de ser catalogada como «zona de desconcentración» de cultivos de hoja de coca, satélites revelan que grandes extensiones están dedicadas al cultivo de esta planta. El incremento de la tala en áreas protegidas, como el Parque Nacional Natural Tinigua, pone de relieve cómo se prioriza la actividad económica sobre la conservación ambiental.

Las condiciones en la región se agravan con la existencia de carreteras ilegales que fomentan la deforestación, como la que conecta los municipios de Calamar y Miraflores. Esta vía ha crecido a pesar de las alertas y las acciones judiciales que intentan frenar su expansión. Las autoridades locales, lejos de resolver el problema, han facilitado su desarrollo.

Desafíos del Futuro

A medida que el territorio se transforma debido a la ganadería y la economía cocalera, el Estado enfrenta el reto de gestionar un entorno donde el control social y económico está en manos de grupos armados. A pesar de los esfuerzos por establecer diálogos y políticas ambientales, los datos apuntan a un aumento en la deforestación, y las expectativas de revertir esta tendencia son reducidas. La situación actual del Guaviare refleja las complejidades del conflicto armado y la necesidad urgente de abordar estos problemas de manera integral.

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