Relación entre Carlos Castillo Peraza y Fidel Castro: Una Correspondencia Histórica
En noviembre de 1995, Carlos Castillo Peraza, destacado político mexicano y líder del Partido Acción Nacional (PAN), envió una emotiva carta a Fidel Castro, donde manifestó su profundo dolor por la situación en Cuba. La misiva, entregada por el influyente periodista Julio Scherer García, contenía citas de José Martí y un mensaje claro sobre la necesidad de libertad en la isla: “Las revoluciones sociales solo tienen sentido en el goce pacífico natural e inevitable de la libertad”. Castillo, en una mezcla de halagos y críticas, instaba a Castro a ofrecer a los cubanos una “patria propia, justa, libre y democrática”.
Un Encuentro Clave
La relación entre el católico conservador y el socialista revolucionario se forjó meses antes, en un encuentro que evidenció la intención de Castro de mejorar las relaciones con el PAN. Durante una discusión, Fidel Castro respondió a Gabriel Jiménez Remus, senador del PAN, afirmando que estaban equivocados al pensar que su partido no quería a Cuba. Esta conversación culminó con un desafío: que los senadores panistas viajaran a la isla, lo cual Castillo percibió como una oportunidad para entablar diálogos.
En este contexto, Castillo envió dos cartas. La primera abordaba diferencias sobre la democracia y debía ser leída públicamente. Castro, por su parte, respondió que deseaba debatir esos temas cara a cara. La segunda carta, más sensible, contenía una lista de presos políticos y fue entregada en mano. A los tres meses, el gobierno cubano liberó a varios disidentes, y posteriormente, el presidente del PAN se reunió con Castro en La Habana para discutir los puntos de esas cartas.
Libertades y Mediaciones
Las negociaciones desempeñaron un papel crucial en las liberaciones de cubanos. Los encuentros papales eran utilizados por el régimen cubano como una fachada de apertura, aunque eran acompañados de acuerdos sobre liberaciones e indultos. Los esfuerzos de líderes como Carlos Salinas y Gabriel García Márquez facilitaron la llegada de miles de balseros a EE. UU. durante la administración Clinton. Más recientemente, las cartas del Papa Francisco y las intervenciones del Arzobispado de La Habana fueron claves en el acercamiento entre Barack Obama y Raúl Castro cuando la crisis en Venezuela afectó a la isla.
Este enfoque transaccional de la política cubana se basa en un intercambio de conveniencia: desde colaboraciones culturales hasta la liberación de prisioneros a cambio de ayudas externas. Sin embargo, la posición del actual liderazgo mexicano, encabezado por Claudia Sheinbaum, plantea interrogantes sobre la estrategia que se adopte hacia Cuba.
Desafíos Estratégicos para México
Aunque se espera que Sheinbaum no critique abiertamente el régimen cubano, existe la necesidad de comprender que asumir un papel de apoyo a Cuba puede ser riesgoso tanto para la isla como para México. La izquierda mexicana ha mantenido una relación de admiración hacia la revolución cubana, intentando conciliar lo revolucionario con lo democrático. Sin embargo, este enfoque podría impactar negativamente las relaciones con Estados Unidos y el futuro político de la isla.
La política de “soberanía subsidiada” del obradorismo podría generar tensiones con EE. UU. Si se implementa sin claridad, como ocurrió con el envío de petróleo a Cuba bajo la administración de Trump, podría resultar en un riesgo considerable para México. Además, financiar al régimen cubano, ya sea a través de médicos que trabajan en condiciones precarias o de otras medidas, solo perpetúa un sistema inviable.
Una Oportunidad para el Cambio en Cuba
México tiene la posibilidad de influir en la transición política cubana. En un contexto donde se incrementan los problemas económicos y sociales en la isla, es fundamental que el país no se limite a una relación ideológica, sino que actúe con pragmatismo en busca de restablecer libertades en Cuba. Este enfoque podría ayudar a evitar futuros estallidos sociales y contribuir a una dinámica de cambio positiva en la isla.
Las cartas y los encuentros entre Carlos Castillo Peraza y Fidel Castro resaltan que, en ocasiones, el diálogo puede resultar más efectivo que la simple ayuda económica. A medida que se plantea la cuestión cubana, el enfoque debe centrarse en alcanzar un equilibrio entre el interés mexicano y el bienestar de los cubanos.