Creatividad y Oficio en 31 Minutos: El Taller de Aplaplac
El taller de Diseño y Vestuario de la productora Aplaplac, conocida por la popular banda chilena de títeres 31 Minutos, es un espacio donde la imaginación no tiene límites. Ubicado en el corazón de Santiago, este taller es el lugar donde los icónicos personajes cobran vida a partir de objetos inusuales. Por ejemplo, los ojos del reportero Mario Hugo son una pelota de tenis de mesa, y la armadura de Tulio Triviño está hecha de pailas de huevos. Recientemente, se creó un personaje inesperado: un hipopótamo verde que representa a Donald Trump, adaptado para la presentación de 31 Minutos en el Tiny Desk en Washington.
Una Evolución en el Tiempo
31 Minutos comenzó en 2003 como un programa infantil que simulaba un noticiero, combinando humor y música. Desde entonces, este fenómeno ha evolucionado, celebrando más de 20 años de existencia en los que ha participado en los principales festivales de música de América Latina. Además, en diciembre pasado lanzaron su segunda película, 31 Minutos: Calurosa Navidad, en colaboración con Amazon y con un récord de vistas en su presentación en Tiny Desk, que superó los 15 millones de espectadores en pocas horas.
Detrás de las Cámaras: El Proceso Creativo
Los creadores Álvaro Díaz y Pedro Peirano han sido fundamentales en el desarrollo del guion y la voz de personajes como Bodoque y Tulio Triviño. En una visita a su taller en Santiago, se observa un verdadero laberinto de creatividad, donde cada rincón está lleno de muñecos, vestuarios y herramientas. Aquí, el caos y el orden coexisten, reflejando la esencia única de 31 Minutos.
Sebastián Ríos, director de Arte de Títeres y Vestuario, comenta que los guionistas a menudo le presentan referencias para cada personaje. Por ejemplo, para los viejos pascueros de Calurosa Navidad, se inspiró en el exitoso cantante chileno Pailita. Así, el taller se convierte en un espacio donde la visión de los guionistas se materializa en forma de títeres.
Un Taller de Materiales y Magia
Ríos destaca que, en su labor, prácticamente cualquier objeto puede transformarse en un personaje. Desde latas pintadas hasta globos, todo puede ser parte de su arsenal creativo. Sin embargo, las transformaciones requieren de un proceso meticuloso, desde la aceptación del boceto hasta la elección de telas y colores que darán vida a los personajes.
Desde la creación de Bodoque y Tulio, Ríos ha trabajado con la modista Myriam Riquelme, que, aunque no tenía experiencia previa con títeres, ha confeccionado una variedad de trajes para estos emblemáticos personajes. A pesar de la escasez de materiales textiles y la desaparición de fábricas de peluches, el equipo se adapta e innova constantemente, incluso utilizando herramientas de inteligencia artificial para facilitar el diseño de nuevos personajes.
La Continuidad de un Legado
Con la creciente escasez de materiales adecuados para la confección de títeres, el taller de Aplaplac continúa enfrentando desafíos. Sin embargo, la ingeniosa adaptación y la constante evolución de 31 Minutos han permitido que esta producción chilena mantenga su relevancia y atractivo a lo largo de los años. La creatividad fluye en cada rincón del taller, garantizando que el legado de 31 Minutos siga vivo y en constante transformación.