Caracol Televisión ha lanzado la campaña Mejor Conversemos, una iniciativa destinada a enfrentar la polarización que afecta a Colombia. Esta campaña busca invitar a todos los colombianos a dialogar, reconociendo sus diferencias y promoviendo la construcción de acuerdos sin la necesidad de descalificarse mutuamente. En este contexto, la campaña se presenta como un baluarte de la democracia en medio del actual debate electoral, recordando que «la democracia es aquella forma de gobierno que permite contar cabezas en lugar de cortarlas», según James Bryce. Lamentablemente, la historia reciente de Colombia ha mostrado una tendencia opuesta a esta premisa, donde el número de víctimas del conflicto armado ha sido complicado de cuantificar, afectando la política del actual gobierno.
¿El encuentro entre Petro y Trump?
La problemática de las economías ilícitas, tanto a nivel nacional como internacional, debe ser abordada por los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump, quienes, ante sus personalidades contradictorias, podrían fracasar si persisten en su obstinación. Para avanzar, ambos líderes deberían fomentar el diálogo, una habilidad esencial en la política, en lugar de continuar con círculos de debate hostil. Un encuentro privado sin la presión mediática podría resultar en un intercambio productivo sobre temas como el control de cultivos ilícitos y la destrucción de laboratorios clandestinos. Sin embargo, si el encuentro se torna un espectáculo público, cada uno podría esforzarse en demostrar su superioridad moral, como ocurrió en interacciones previas de Trump, lo que podría llevar a un intercambio de insultos en lugar de un diálogo constructivo.
Las redes sociales y la polarización
En un ambiente de polarización abierta, se hace difícil mantener una conversación saludable. La política se ha transformado en un espacio marcado por la descalificación del adversario, quien es considerado un peligro para la democracia. Las redes sociales exacerban esta dinámica, donde cada partido defiende a su candidato como el salvador del pueblo y la encarnación de la virtud. Sin embargo, esta metodología es contraproducente, ya que los contendientes saben que deslegitimar al otro es clave para triunfar en las urnas. Incluso, fuerzas políticas que se autodenominan «centro» caen en la trampa de la polarización, al sugerir que solo ellos aportan soluciones. Los medios y la ciudadanía juegan un papel crítico en revertir esta tendencia, resistiéndose a ser arrastrados hacia un ciclo de insultos y tergiversaciones.
Lo que debería cuestionarse a los candidatos
En lugar de enfocarse únicamente en las propuestas de los candidatos, es esencial que se pregunten sobre la financiación de sus campañas y sus redes de apoyo. Esto permitiría un escrutinio más riguroso y la posibilidad de verificar la veracidad de sus promesas. Los ciudadanos deberían votar informados, en vez de ser guiados por prejuicios o simpatías personales. La elección es una responsabilidad pública que impacta a toda la sociedad. Además, sería conveniente investigar los antecedentes de los candidatos, sus conexiones sociales y políticas, y su comportamiento en el ámbito privado, ya que esto puede reflejar su capacidad de actuar de manera responsable en el dominio público.
Lo privado es público en la política
No puede existir una separación tajante entre la vida privada y la pública de un político. Esta realidad se evidencia en numerosas figuras políticas que han estado involucradas en escándalos relacionados con organizaciones delictivas. Es vital conocer la trayectoria de aquellos que buscan ocupar cargos públicos y cómo han beneficiado a un sistema clientelista, donde la corrupción y la compraventa de votos son prácticas comunes. Se requiere una profunda revisión de las relaciones y el historial de los candidatos, especialmente los que se reeligieron sin mérito aparente.
Colaboración con otros medios de investigación
La campaña Mejor Conversemos podría ampliar su alcance colaborando con otras iniciativas de investigación, como Congreso Visible y la Misión de Observación Electoral. Adoptar un enfoque interdisciplinario permitiría a los ciudadanos tomar decisiones más informadas el próximo 8 de marzo, promoviendo un voto basado en la opinión ilustrada y no en aversiones. Este tipo de participación responsable es fundamental para evitar que la indignación contra la corrupción lleve a la abstención o al desinterés, tal como lo advirtió Edmund Burke, recordando que el silencio de los ciudadanos puede facilitar la corrupción política.