Denise Ho y su análisis de la Revolución Cultural en China
Denise Ho, historiadora de la China moderna y profesora en el Programa de Estudios Asiáticos de la Universidad de Georgetown, presentó el 9 de noviembre su conferencia titulada “La Antigüedad en la Revolución: El Museo de Shanghái y el legado del período de Mao en China” en el auditorio del Centro de Extensión Duoc-UC de Valparaíso, en el marco del Festival Puerto de Ideas. Durante su primera visita a Chile, Ho interactuó con un público numeroso mientras exploraba las complejidades históricas y políticas del régimen de Mao Zedong (1949-1976), con énfasis particular en la Revolución Cultural (1966-1976).
Paradojas de la Revolución Cultural
La historiadora destacó la contradicción inherente en el intento del régimen maoísta de erradicar el pasado, específicamente los “cuatro viejos”: las viejas ideas, cultura, costumbres y hábitos, mientras simultáneamente preservaba ese mismo legado a través de museos como el Museo de Shanghái, objeto de su investigación para el libro Curating Revolution: Politics on Display in Mao’s China (2017). “Pensamos en la Revolución Cultural como una destrucción de la cultura tradicional china, pero evidenciamos que hay partes de esa cultura que han perdurado”, dijo Ho.
La historiadora mencionó que este fenómeno de supervivencia cultural incluye el caso de los católicos chinos, quienes, a pesar de ser forzados a la clandestinidad, fortalecieron su fe durante la Revolución. “Si analizas cualquier ámbito, ya sea religión, cultura o política, siempre encontrarás paradojas”, añadió.
Cultura material como narradora de historias
Ho, descendiente de padres hongkoneses, mostró su fascinación por los objetos y su capacidad para contar historias a lo largo del tiempo. “La cultura material es una forma de entender cómo vivían las personas comunes”, explicó, destacando la importancia de estudiar la vida cotidiana en lugar de enfocarse solo en figuras históricas relevantes. “La cultura material puede narrar esas experiencias olvidadas”, afirmó.
El vínculo entre Mao y Xi Jinping
La conferencia de Ho abordó la transición entre Mao y el actual presidente Xi Jinping. A medida que China ha evolucionado, las expectativas sobre su desarrollo hacia la democracia han sido desafiadas. Durante las décadas de 1980 y 1990, se creía que el enriquecimiento del país conduciría a un cambio político, pero este no ocurrió así. “A pesar de los primeros pasos hacia la democratización, con elecciones locales y eventos internacionales como los Juegos Olímpicos de 2008, con Xi Jinping el autoritarismo ha regresado”, señaló Ho.
Ambos líderes, Mao y Xi, presentan un enfoque centralizado del control, aunque con estrategias diferentes. Mientras Mao atacó al propio partido comunista, Xi organiza y centraliza el poder a través de la burocracia existente. “La centralización revolucionaria de Mao contrasta con la burocrática de Xi”, apuntó la historiadora.
La cultura como fuente de poder
Para ambos líderes, la cultura y el arte son herramientas políticas importantes. Aunque buscan promover la creatividad, a menudo enfrentan restricciones en la presentación de obras en el ámbito nacional. Ho destacó que, a pesar de que ciertos cineastas son reconocidos a nivel internacional, sus obras no se estrenan en China continental, lo que pone de manifiesto la tensión entre la libertad artística y el control del régimen.
Diplomacia cultural de China
Ho concluyó su exposición reflexionando sobre la diplomacia cultural como elemento clave del poder blando de China, especialmente en su inversión en becas para estudiantes de África en áreas artísticas y culturales. Este enfoque resalta la importancia de la cultura en las relaciones internacionales y cómo el Partido Comunista ha utilizado fuentes culturales tradicionales para mantenerse en el poder.
A través de su conferencia, Denise Ho no solo iluminó las complejidades de la Revolución Cultural en China, sino que también ofreció un análisis profundo sobre el impacto duradero de la historia en el presente.