La Memoria y el Olvido: Un Dúo Inseparable
Recordar puede ser tanto una bendición como una carga. Esta complejidad se explora en la famosa obra Funes el memorioso de Jorge Luis Borges, donde un joven gaucho uruguayo, tras un accidente, adquiere una memoria absoluta. Funes es capaz de aprender idiomas y recitar libros en su totalidad, pero su don se convierte en una maldición, ya que cada día le toma horas recordar, enfrentándose a la incapacidad de discernir entre lo relevante y lo trivial.
Olvido: La Clave para recordar
El olvido es fundamental en el proceso de formación de la memoria, un concepto respaldado por el neurocientífico Charan Ranganath en su libro Por qué recordamos. Ranganath explica: “El cerebro está programado para olvidar”. A menudo, los estudios sobre la memoria se centran en cómo aprendemos y consolidamos recuerdos, pero la habilidad de generalizar y olvidar es igual de crucial. Nuestro cerebro desecha información que considera menos relevante, facilitando así la conexión con lo que realmente importa.
La Memoria es Cambiante
Ranganath, pionero en el uso de resonancias magnéticas para investigar la memoria, ha observado que nuestra forma de recordar está influenciada por nuestra situación actual. “Cada vez que recordamos un evento, lo hacemos desde nuestra perspectiva presente”, comenta. Por lo tanto, un recuerdo de una ruptura puede ser reinterpretado con el tiempo, transformándose en una narrativa de supervivencia. Esto sugiere que los recuerdos no son representaciones inalterables, sino que evolucionan y se actualizan con el paso del tiempo.
El Caso de HM y su Contribución a la Neurología
La historia de Henry Molaison, conocido como HM, resalta aún más la complejidad de la memoria. Tras una cirugía en 1936, sufrió amnesia anterógrada severa, dejando su mente incapaz de formar nuevos recuerdos. A lo largo de 82 años, fue objeto de numerosos estudios, revelando la importancia del hipocampo en la consolidación de recuerdos y habilidades. Su nombre solo fue revelado públicamente tras su muerte en 2008.
Diferencias en la Memoria: episódica vs. semántica
Kepa Paz-Alonso, del Basque Center on Cognition, Brain and Language, ha investigado cómo el cerebro se ilumina al recordar. Según explica, existen dos tipos de memoria a largo plazo: la episódica, que alberga experiencias personales, y la semántica, que se refiere al conocimiento del mundo. Un caso interesante es el de NN, un paciente descrito por el psicólogo Endel Tulving, quien podía memorizar datos abstractos pero carecía de recuerdos personales, sugiriendo una disociación entre ambas memorias.
La Imaginación y el Recuerdo
Tulving también observó que NN no podía proyectar su futuro, lo que llevó a la idea de que la capacidad de recordar y de imaginar están interconectadas. Esta relación refuerza la noción de que el pasado y el futuro existen en la percepción de cada individuo. Factores como la atención, el significado personal y la reflexión sobre eventos influyen en nuestra capacidad para crear y mantener recuerdos significativos.
Impacto de la Tecnología en la Memoria
Con la llegada de los teléfonos móviles y las redes sociales, muchas personas ahora tienden a documentar experiencias en lugar de vivirlas plenamente. Esta fijación por grabar eventos, como conciertos o atardeceres, puede dificultar la creación de recuerdos significativos y distintivos. Al igual que Funes, quienes se obsesionan con capturar cada momento a menudo se ven incapaces de experimentar lo esencial.
El Futuro de la Investigación en Memoria
Mientras los expertos continúan desentrañando los misterios de la memoria, estas investigaciones no solo nos ayudan a comprender cómo recordamos, sino que también tocan aspectos de nuestra identidad. La calidad de los recuerdos que conservamos influye directamente en cómo nos narramos a nosotros mismos. “Construimos nuestra identidad a partir del subconjunto específico de experiencias que el cerebro ha elegido conservar y resaltar”, concluye Reinhart.