El escritor mexicano Juan Pablo Villalobos evoca la experiencia de su compatriota Sergio Pitol en Barcelona, donde Pitol vivió en el Barrio Chino, conocido hoy como el Raval. En su obra Diario de Escudillers, Pitol relata sus desventuras en un hotel barato rodeado de prostitutas, hippies y violencia. Reconociendo la importancia de esta geografía, Villalobos comenta que “no fui consciente de ello hasta que llegué a vivir aquí”, refiriéndose a sus más de 20 años de residencia en la ciudad.
La reflexión de Villalobos sobre la situación de los escritores latinoamericanos en Barcelona subraya cómo el encarecimiento de la ciudad podría limitar la llegada de nuevos talentos a solo un perfil de clase media alta. Originario de Jalisco, comparte su experiencia en el contexto de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, donde ha sido un interlocutor clave con Anna Guitart, comisaria del programa de actividades en Barcelona.
Diálogo entre Barcelona y Latinoamérica
El intercambio cultural entre Barcelona y Latinoamérica ha sido un pilar fundamental en la historia de la ciudad, especialmente en eventos literarios como la feria del libro. Una reciente charla organizada por Babelia reunió a la dramaturga Victoria Szpunberg y los escritores Paulina Flores y Jordi Soler, moderados por el coordinador cultural Jordi Amat. El evento contó con la presencia del cantautor Joan Manuel Serrat, quien ocupó un lugar destacado en primera fila.
La identidad de un escritor
Jordi Soler, de 62 años y residente en Barcelona desde hace más de dos décadas, compartió su singular experiencia de crecer en el Veracruz rural como hijo de exiliados catalanes. Allí, su vida estaba marcada por el uso del español, lenguas autóctonas y el catalán en su familia. “Pensaba que el catalán era un invento de los viejos”, comentó, hasta que descubrió la cultura catalana a través de figuras icónicas como Serrat, Cruyff y Marsé. La Barcelona que encontró más tarde le mostró que su identidad estaba mezclada y su relación con Cataluña no era tan sencilla.
Transformación cultural en el exilio
Victoria Szpunberg, descendiente de varias generaciones de exiliados argentinos, también se adentró en esta temática. Con solo cuatro años, su familia huyó de Argentina tras el golpe de Videla y se estableció en el Masnou. Su obra Tercera fuga refleja esta experiencia, donde la política y el sufrimiento familiar se entrelazan. Szpunberg relatará cómo en su vida en Barcelona ha sido testigo de la transformación de la clase media, un tema que desarrolla en su libro L’imperatiu categòric.
Realidades diversas en una ciudad en cambio
La dramaturga también aborda el conflicto lingüístico en Barcelona, que combina la defensa del catalán con la llegada de inmigrantes. Ella sostiene la importancia de una Cataluña multilingüe, donde su apellido pueda estrenarse en el Teatre Nacional de Catalunya. Este contexto crítico y actual marca su adaptación a la ciudad.
Paulina Flores, originaria de Santiago de Chile, llegó a Barcelona en 2021 y, tras abandonar un doctorado, se enfocó en su carrera literaria. En su novela La próxima vez que te vea, te mato, describe Barcelona como “el pedacito más al sur del hemisferio del Bienestar”. Esta percepción literaria contrasta con la realidad que encontró, referida como la “Ciudad Franquicia”, donde las bibliotecas públicas y servicios sociales que su personaje idealizaba se ven afectados por la actual situación socioeconómica.
Flores habla sobre la dualidad que enfrenta, con su Chile natal aún presente en la memoria, reflejando la conexión entre Cataluña y los traumas de su historia, especialmente en una fecha como el 11 de septiembre, que simboliza el dolor y las luchas compartidas.