En diciembre de 2017, Sebastián Piñera celebraba su victoria electoral sobre Alejandro Guillier, y el interés del equipo del entonces candidato era saber si José Antonio Kast, exmilitante de la UDI y figura de la derecha dura, asistiría a la celebración. Según el libro Kast, la ultraderecha chilena, Cristián Valenzuela, abogado y asesor del candidato, informó que no iría, ya que ese momento lo encontraban en una cena familiar en el restaurante Bavaria, de la familia Kast, en Paine. Con años de colaboración para alcanzar La Moneda, Valenzuela suena como el próximo jefe del Segundo Piso, el espacio en La Moneda donde operan los asesores del mandatario.
Los inicios de Cristián Valenzuela
Cristián Valenzuela Bustos, de 44 años, nació en Santiago y creció en una familia militar. Su padre, Carlos Valenzuela, fue coronel del Ejército, lo que llevó a la familia a residir en diversas ciudades e incluso en el extranjero. En Santiago, Valenzuela asistió al colegio de la Fundación Alcanzar, un establecimiento enfocado en hijos del personal militar. En el año 2000, ingresó a estudiar Derecho en la Pontificia Universidad Católica (PUC), donde, aunque no fue el mejor alumno, destacó por su participación en diálogos políticos y sociales. Su interés por el ámbito político se evidenció desde sus años universitarios, donde participó activamente en el centro de alumnos de Derecho.
Trayectoria política
Su primera incursión política significativa fue en el centro de estudiantes de su facultad, donde se postuló por el gremialismo junto a su amigo Jorge Sahd. Tras compartir experiencias políticas, ambos se convirtieron en socios en asesorías de análisis estratégico. Después de su egreso en 2005, Valenzuela se unió al equipo de Joaquín Lavín como asesor. También trabajó en la Fundación Jaime Guzmán, donde destacó por su dedicación al análisis legislativo y donde se acercó a José Antonio Kast, quien lo incorporó a su equipo de asesores parlamentarios.
Relación con el poder
El vínculo de Valenzuela con el poder se consolidó al trabajar con Rodrigo Álvarez en el Gobierno de Sebastián Piñera (2010-2014). Este contacto le permitió conocer cómo operaba el Estado desde dentro. Posteriormente, realizó un máster en administración pública en la Universidad de Cornell, donde estudió procesos electorales en Estados Unidos, coincidiendo con la campaña de Donald Trump en 2016, que presentaba similitudes con el discurso de Kast en Chile.
Estratega clave para Kast
Desde su regreso a Chile en 2017, Valenzuela ha jugado un papel crucial en la estrategia comunicacional de Kast. Aunque se considera más adecuado para labores tras bambalinas, ha expresado opiniones incisivas a través de sus columnas, abordando temas delicados como el neoliberalismo y la política chilena. La capacidad de Valenzuela para comunicarse y provocar reacciones ha sido un pilar en su enfoque político.
Influencia en el proceso constitucional
En 2023, Valenzuela desempeñó un rol importante en el segundo proceso constitucional, donde el Partido Republicano se convirtió en la principal bancada, liderando los intentos de modificación de la Carta Magna. Su habilidad para alinear mensajes con los convencionales fue fundamental, creando dinámicas distintivas en sus encuentros, donde actuaba como el ‘poli malo’, mientras que otros jugaban el rol opuesto.
Perspectivas futuras
Después de la derrota en 2021 frente a Gabriel Boric, Valenzuela propuso un nuevo enfoque para atraer a mujeres y jóvenes en esta tercera candidatura de Kast. Trabajó incansablemente para realinear las convicciones del candidato hacia temas como seguridad, migración y economía, mientras mantenía el orden dentro del partido. Su influencia se extiende hasta el Congreso, donde establece pautas para la conducta de los diputados.
A pesar de ser considerado un posible jefe de asesores, aquellos que lo conocen creen que Valenzuela prefiere una posición menos administrativa, mostrándose más como un volante en el futuro gabinete que como un defensor o delantero. Su trayectoria refleja la construcción de un personaje en la política chilena, confiando en su capacidad comunicativa para influir en la gestión gubernamental.