Inundaciones en Nariño, Córdoba: Un desastre que afecta a miles
Las lluvias torrenciales han dejado serias históricas en el pueblo costero de Nariño, perteneciente a Lorica, Córdoba. La situación es crítica, con el agua en la casa de Wendy López subiendo hasta la entrepierna. La mujer de 32 años, que trabaja en limpieza, ha tenido que elevar su nevera y muebles con piedras que, desafortunadamente, ya no son suficientes. “Mi casa es inhabitable, hoy tenemos que salir”, declara Wendy, desesperada tras más de una semana de inundaciones.
Impacto de las lluvias estruendosas en Colombia
Desde hace 15 días, las lluvias han devastado comunidades en ocho departamentos del norte de Colombia, afectando a aproximadamente 250.000 personas, de las cuales 170.000 son de Córdoba. En la capital, Montería, la situación es alarmante tras el desbordamiento del río Sinú, que ha inundado fincas, barrios y calles. Carlos Carrillo, director de la Unidad Nacional para la Gestión de Riesgos y Desastres (UNGRD), afirmó que el impacto es “mucho más grave” de lo que se había previsto, lo que llevó al Gobierno a declarar la emergencia económica para facilitar la llegada de recursos.
La vida cotidiana en Nariño
Nariño, un pequeño pueblo de alrededor de 1.300 habitantes, muestra un dramático paisaje, con muchas familias en condiciones similares a las de Wendy. Las personas que aún permanecen en sus casas enfrentan la realidad de no tener dónde ir, ya que las viviendas de parientes y amigos también están inundadas. Aquellos más afortunados están hacinados en refugios temporales, experimentando la angustia de regresar a sus casas para evaluar daños y hacer ajustes.
La escuela primaria del pueblo ha sido convertida en refugio. María Alejandra Negrete, de 32 años, relata cómo lograron acceder a ella: “El abuelo de mi esposo habló con la profesora para abrirnos la puerta. Si no, hubiéramos tenido que entrar por la fuerza”. Sin embargo, ahora el refugio también está convirtiéndose en un lugar inundado, lo que añade más estrés a una situación ya compleja.
Consecuencias emocionales y materiales
Los niños son los más afectados emocionalmente. María Alejandra explicaba cómo su hija mayor se siente frustrada y enojada. “A veces, solo puedo abrazarla y decirle que debemos esperar», comenta, añadiendo que su hijo menor aún encuentra alegría en medio del caos al jugar en el agua. Esta situación ha llevado a muchas familias a sentir un agotamiento emocional considerable.
Causas de las inundaciones
Las fuertes lluvias han sido causadas por la interacción de varios fenómenos climáticos, incluyendo frentes fríos del mar Caribe y la influencia del fenómeno de La Niña. Según el meteorólogo Luis Alfonso López, Córdoba ha experimentado lluvias un 1600% superiores a lo habitual. Sin embargo, la situación se agrava por la intervención humana en el territorio, incluyendo la construcción de la hidroeléctrica de Urrá y la deforestación, factores que muchos creen han contribuido a la magnitud del desastre.
El coste de la crisis en la agricultura y ganadería
La situación no solo afecta a las familias; también se encuentra en crisis el sector agrícola en Córdoba. La Cámara de Comercio de Montería ha reportado la pérdida de alrededor de 30.225 hectáreas de cultivos. María Isabel Méndez, granjera de la vereda Los Platanales, ha perdido todo su cultivo, mientras que Javier Guzmán, ganadero, relata el angustiante rescate de sus vacas bajo el agua.
Las inundaciones también han impactado a Montería, donde uno de cada cinco habitantes enfrenta la adversidad. Muchas personas se han desplazado a refugios y albergues, con el aumento de la preocupación por la delincuencia en áreas inundadas.
Respuestas del Gobierno y el futuro incierto
Frente a esta crisis, el Gobierno ha decretado una emergencia económica, permitiendo un manejo más ágil de recursos para hacer frente a la situación. Sin embargo, el futuro sigue siendo incierto. Con más frente fríos y la temporada de lluvias acercándose, los habitantes de Nariño y otras comunidades afectadas aguardan con la esperanza de que la situación mejore.
En medio del sufrimiento, la comunidad se une en oración, pidiendo fuerzas y esperanza para enfrentar este difícil capítulo de sus vidas. Las familias continúan apoyándose mutuamente, reafirmando el lazo que los une en la adversidad.