¿Configuración o Regresión? El Dilema de la Innovación en Tecnología

¿Configuración o Regresión? El Dilema de la Innovación en Tecnología

Impacto de la presidencia de Donald Trump en el orden mundial

Con un año transcurrido desde que Donald Trump asumió la presidencia de Estados Unidos, muchos analistas sugieren que el mundo ha cambiado profundamente, aunque estos cambios parecen ser en gran medida negativos. Este periodo ha estado marcado por un evidente retroceso en las estructuras de gobernanza global que fueron establecidas tras la Segunda Guerra Mundial.

El orden mundial en peligro

El orden mundial, aunque imperfecto, logró establecer reglas y límites que, a pesar de ser ignorados en ocasiones, promovieron una paz duradera y valores universalmente aceptados. Sin embargo, el enfoque agresivo de Trump ha puesto en riesgo esta estructura, manifestando un desprecio por la racionalidad y un distanciamiento de la democracia.

La política se ha convertido en un juego de poder absoluto, dejando de lado los principios básicos de convivencia y diálogo. Este camino conduce a un ambiente global donde la fuerza y el dominio reemplazan a la colaboración y el respeto mutuo.

Un giro hacia la arbitrariedad

Trump muestra un marcado narcisismo y un desprecio por la diversidad, lo que ha generado un mundo más arbitrario y arriesgado. Su enfoque se centra exclusivamente en el poder, priorizando los intereses de una elite de tecno-millonarios y sus relaciones cercanas.

En una entrevista con The New York Times, Trump afirmó que lo único que podría detenerlo son su «propia moralidad» y «su propia mente». Esta visión es preocupante, pues indica un enfoque endógeno y dependiente de valores que hasta ahora han demostrado ser inconsistentes.

Un año de tensiones y controversias

El primer año de Trump ha estado lleno de amenazas, comentarios ofensivos y un lenguaje poco amable. A pesar de que algunos de sus actos, como la acción contra el régimen de Maduro, podrían parecer apropiados desde una perspectiva democrática, en realidad han estado motivados por intereses económicos y estratégicos más que por un verdadero apoyo a la democracia.

Un ejemplo claro es su interés por Groenlandia, que generó una respuesta contundente por parte de los groenlandeses, daneses y europeos. Su desprecio por la Unión Europea además demuestra la tensión que ha provocado en las relaciones internacionales.

Un futuro incierto

El configurarse de un mundo sin democracia liberal y dominado por tres grandes imperios: Estados Unidos bajo liderazgo de Trump, Rusia y su intento de restaurar su imperio, y China buscando asentarse en Asia, parece ser una posibilidad real.

Dos caminos para evitar un futuro distópico

Para prevenir este destino, la fortaleza de la institucionalidad democrática de Estados Unidos en las futuras elecciones es crucial. Además, la Unión Europea debe entender que, trabajando separadamente, están condenados a ser irrelevantes y a perder su patrimonio civilizacional.

Un frente común que resista tanto a Trump como a Putin es fundamental, y requerirá esfuerzo y sacrificio. La inestabilidad presente hace que el futuro del orden democrático global dependa de decisiones inmediatas y firmes.

La voz de la esperanza en medio del desierto moral

En este contexto, la figura de Mark Carney, primer ministro de Canadá, emerge como una voz serena y pragmática. Sus propuestas, tanto justas como posibles, podrían servir para inspirar un cambio positivo en la política internacional.

Perspectivas para Chile

Con el inicio de un nuevo gobierno conservador en Chile, es vital que mantenga la autonomía y la independencia en su política exterior. La prudencia es esencial para no romper con la tradición de multilateralismo que ha caracterizado al país.

El enfoque en oportunidades diversificadas y el respeto hacia otros países puede ser un punto de unidad para Chile en su conjunto.

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