Diez personas han sido asesinadas en Colombia en solo seis días de 2026. La primera masacre ocurrió el 3 de enero en el municipio de Santander de Quilichao, ubicado en el departamento del Cauca, donde tres mujeres, conocidas entre sí, fueron asesinadas. Posteriormente, el 6 de enero, se registraron dos tragedias adicionales: en el nordeste antioqueño, tres miembros de una misma familia y un cuerpo no identificado fueron hallados en municipios cercanos. Esa misma jornada, en Norte de Santander, tres hombres fueron asesinados a tiros en una vía cerca de Cúcuta, la capital de este departamento. La ONG Indepaz ha documentado estos sucesos violentos, y señala que en el mismo periodo de 2025 no se registraron masacres. En total, la organización contabilizó 78 masacres durante todo el año pasado.
La masacre en el Cauca tiene un contexto complicado. Dos de las víctimas fueron asesinadas durante el funeral de la primera de ellas, en una zona donde las disputas entre grupos armados ilegales son constantes. La región es especialmente caliente debido a la presencia de disidencias guerrilleras lideradas por alias Iván Mordisco, quienes son vista como el principal desafío para el presidente Gustavo Petro. En las otras dos masacres, aún no se conocen los responsables, aunque las regiones implicadas están bajo el control del Clan del Golfo, en Antioquia, y del ELN en Norte de Santander.
A pesar de la gravedad de los hechos, el presidente Gustavo Petro ha estado más ocupado respondiendo a las amenazas del expresidente Donald Trump y promoviendo manifestaciones “a favor de la soberanía”. Ni él ni otros miembros de su gabinete se han expresado sobre las tres masacres recientes. La Defensoría del Pueblo, liderada por Iris Marín, ha tomado la iniciativa en la respuesta a estos episodios de violencia, que se vuelven cada vez más comunes en un contexto electoral y con un ejército enfocado en la frontera con Venezuela.
En años anteriores, especialmente a inicios de 2025, Colombia también vivió momentos de tensión significativa. Un aumento en el conflicto en la región del Catatumbo, en Norte de Santander, marcó el primer trimestre del año, donde se registraron enfrentamientos entre el ELN y el Frente 33 de las disidencias guerrilleras de alias Calarcá. Durante 2025, esta crisis humanitaria causó el desplazamiento de 87,000 personas. En lo que va de 2026, al menos 300 individuos han sido desplazados, consecuencia de la continuidad del conflicto. Según la ONG Vivamos Humanos, la situación se agrava con el cierre de vías y la presencia de artefactos explosivos, lo que restringe el acceso a servicios médicos y afecta gravemente a la población civil.