Valeria Palmeiro, conocida como Coco Dávez, es una artista madrileña de 36 años que ha estado creando bajo su seudónimo desde los 15 años. Con un nuevo estudio inaugurado en Carabanchel, Madrid, este miércoles en un día de temperaturas gélidas, Coco se afirma como una figura intrigante en el mundo del arte. Su colección Faceless ha cumplido 10 años, y presenta rostros reconocibles sin rasgos, dando un giro innovador a la representación artística.
Raíces en Madrid y Viveiro
Pregunta. ¿Dónde creciste?
Respuesta. Crecí en el sur de Madrid, en Usera, donde mi abuelo paterno tenía una perfumería que se convirtió en droguería. Mis padres me tuvieron muy jóvenes, y la mayoría de la familia se mudó a Madrid desde Viveiro, en Lugo.
Familia y Formación
P. ¿Cómo eran tus padres?
R. Mi madre es comercial de hostelería y mi padre, tras gestionar la tienda familiar durante muchos años, se dedica ahora al teatro. Siempre he pintado, aunque no fui buena estudiante. Repetí varias veces, lo que me llevó a ser vista como una «repetidora» en la escuela.
El camino difícil hacia el arte
P. ¿Cómo lidiaron tus padres con tus dificultades académicas?
R. La adolescencia fue complicada. Mis padres se preocupaban, especialmente mi padre, que no entendía cómo podía tener buenas notas en algunas materias y fallar en otras. La verdad es que me aburría en clase y me concentraba en mis dibujos.
Decisión de viajar y explorar
P. ¿Cómo decidiste qué rumbo tomar después de la escuela?
R. Mi padre me sugirió que tomara un año sabático para viajar y conocer el mundo antes de decidir qué quería hacer. Así que me fui a Londres en 2010, en plena crisis económica en España. Allí descubrí espacios para la vida artística que no tenía en mi país.
Inicios en Londres
P. ¿Cómo fue tu experiencia en Londres?
R. Al llegar, planeaba trabajar como camarera, pero conocí a un fotógrafo que me ofreció trabajar con él sin paga, a cambio de enseñarme. Esa fue mi entrada al mundo artístico, aunque pronto me di cuenta de que mi verdadera pasión era la pintura.
Creación de Faceless
P. ¿Cómo surgió la colección Faceless?
R. El primer retrato de la colección fue de Patti Smith, inspirado en su libro Éramos unos niños. Experimenté con acrílico, una técnica nueva para mí, y tras varios intentos fallidos, descubrí que la diversión y la creatividad eran clave en mi proceso artístico.
El camino hacia el reconocimiento
P. ¿Cómo lograron reconocimiento tus obras?
R. Al compartir mis retratos en redes sociales, comenzó a atraer la atención de personas influyentes, incluido un director de arte de un periódico nacional, que me ofreció colaborar. A pesar de mi falta de experiencia formal en ilustración, conseguí un lugar en el medio y eso fue el comienzo de mi carrera.
Reflexiones sobre el viaje artístico
P. ¿Qué cambios has notado en tu vida y carrera recientemente?
R. Tras algunos años difíciles, siento que he cerrado un ciclo y estoy lista para enfocarme en proyectos que realmente me entusiasman. Tener mi colección en casa y conectar con mis clientes me emociona profundamente.
Conclusión y futuro
P. ¿Cómo entiendes tu obra ahora?
R. He llegado a comprender mejor Faceless y cómo refleja mis experiencias personales. Tras ser diagnosticada con TDAH y altas capacidades, entendí que mi arte no solo es una forma de expresión, sino una parte fundamental de mi identidad.