Resultados de la Casen 2024: Un Análisis Profundo sobre la Pobreza en Chile
Los resultados de la Encuesta Casen 2024 han generado un debate significativo en torno a la disminución de la pobreza en Chile. Algunos analistas sostienen que este descenso se debe en gran parte a los subsidios estatales, y no a un aumento en los ingresos laborales. Esta perspectiva sugiere que la mejora en las condiciones de vida es frágil y posiblemente insostenible financieramente. Sin embargo, tal análisis podría omitir un aspecto crucial: las transformaciones demográficas y familiares que están redefiniendo la estructura social del país.
Factores Clave en la Pobreza
Tradicionalmente, los cambios en los niveles de pobreza se explican a través de dos variables principales: el crecimiento económico y la redistribución de recursos. El crecimiento puede beneficiar desigualmente a diferentes sectores y la redistribución se refiere a cómo estos beneficios se distribuyen dentro de la sociedad. Sin embargo, se hace cada vez más necesario introducir un tercer aspecto en la discusión: las transformaciones demográficas y familiares que impactan tanto la composición de los hogares vulnerables como su organización económica.
Transformaciones Demográficas y su Impacto
El cambio demográfico influye en la capacidad de los hogares para generar ingresos. Se observa que cada vez más hogares carecen de personas en edad laboral, lo que aumenta su dependencia de transferencias estatales. Estas transferencias dejan de ser un mero «parche» y se convierten en un elemento central de un sistema de protección social estructural, ajustándose a los nuevos riesgos que enfrentan los hogares.
Características de los Hogares Vulnerables
Existen al menos dos patrones que explican estas transformaciones. Primero, el envejecimiento de la población y la proliferación de hogares pequeños, donde la falta de miembros en edad laboral es notable. Segundo, hay restricciones de cuidado que obligan a ciertos adultos a ausentarse del mercado laboral para cuidar de niños o personas dependientes. Esto no se limita a trabajar en empleos precarios, sino que refleja la difícil situación de muchos hogares que ven limitado su acceso a ingresos.
Tendencias Reveladas en la Casen 2024
Los datos de la Casen 2024 ofrecen una visión clara de estas transformaciones. En particular, el primer decil de ingresos del hogar, que representa el 10% con menores ingresos, ha experimentado cambios significativos entre 2006 y 2024. La edad promedio de las personas en este grupo ha aumentado de 29,8 a 44,9 años, convirtiéndose en el decil más envejecido. En 2024, el 58,5% de los hogares de este decil tiene al menos una persona de 65 años o más, un aumento considerable respecto al 30% en 2006. Además, el 34,4% de estos hogares está integrado únicamente por personas mayores, comparado con el 8,3% en 2006.
Desafíos y Reflexiones sobre el Futuro
Esta evolución demográfica replantea el modo en que entendemos la pobreza. Si una parte significativa del primer decil está compuesta por hogares de personas mayores, resulta poco realista esperar que el trabajo sea su principal fuente de ingresos. De 2022 a 2024, el ingreso promedio derivado del trabajo en este decil cayó de 63.283 a 52.557 pesos, mientras que los subsidios aumentaron de 174.969 a 211.779 pesos, mayormente gracias a la Pensión Garantizada Universal (PGU). Esto refleja no solo una mayor dependencia, sino también un cambio estructural en la demografía de estos hogares. Actualmente, tres de cada cuatro personas en el primer decil están inactivas, lo que indica un creciente cruce entre pobreza, envejecimiento y cuidado.
Desigualdades en la Distribución del Ingreso
No obstante, esta transformación no es homogénea en toda la distribución de ingresos. Durante el mismo período, los cambios demográficos en el decil más alto (10%) han sido significativamente menores. Este fenómeno resalta que la transformación social y económica está repercutiendo principalmente en la base de la pirámide de ingresos, donde se concentra la vulnerabilidad. Esto no minimiza la necesidad urgente de mejorar el empleo, la productividad y los salarios, sino que nos advierte sobre la importancia de un diagnóstico adecuado de la situación.
Preparándonos para el Futuro
En este contexto, es fundamental cuestionarnos si estamos institucional y políticamente equipados para enfrentar un Chile donde la pobreza está cada vez más entrelazada con el envejecimiento, el cuidado y nuevas configuraciones familiares. La Casen 2024 destaca un cambio crítico en los datos, un cambio que aún necesita ser abordado en el discurso público.