La desaprobación hacia el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, ha alcanzado niveles alarmantes. Según la encuesta del programa Bogotá Cómo Vamos, su índice de popularidad ha caído del 42% en 2024 al 26% en 2023. Este descenso lo convierte en el mandatario con la aprobación más baja desde la pandemia de Covid-19, superando el deterioro de Gustavo Petro, que pasó del 35% al 19% en su último año de gobierno en la capital, en 2015.
Realizada entre el 7 y el 29 de octubre, la encuesta revela un notable creciente desconcierto, especialmente entre los jóvenes. Mientras que solo el 21,1% de la población de 18 a 25 años respalda su gestión, las cifras aumentan ligeramente con la edad: 22,1% entre los adultos de 26 a 36 años y 21,2% entre aquellos de 36 a 45 años. Sin embargo, los mayores de 46 años parecen respaldarlo en mayor medida, con un 64,7% que aprueba su administración. En términos socioeconómicos, la desaprobación es más notable en los sectores de bajos ingresos, donde solo el 18,9% de los habitantes de estratos 1 y 2 valora su trabajo positivamente. La clase media presenta un marcado descenso en la aprobación, que cayó del 47,5% al 29,6%, mientras que en los estratos más altos, el apoyo pasó del 48,5% al 39,6%.
Asimismo, la encuesta destaca diferencias de percepción entre géneros. Actualmente, el 29% de las mujeres considera que la gestión de Galán es aceptable, frente al 24% de los hombres. La caída en la percepción positiva entre las mujeres es notable, ya que en 2024, el 49% de ellas respaldaba al alcalde, en comparación con el 39% de los hombres.
Aumento de la inseguridad en Bogotá
El deterioro en la imagen del alcalde no se limita a su popularidad, ya que la percepción de inseguridad ha alcanzado un récord de 62%, la cifra más alta desde 2008. Este aumento representa un incremento de 14 puntos respecto al 48% del año anterior y supera los niveles de 2015, durante la administración de Petro, cuando la inseguridad llegó al 59%.
Las diferencias entre géneros respecto a la inseguridad son sutiles: un 63,7% de las mujeres se siente insegura, mientras que el 59,3% de los hombres coincide en esta percepción. En cuanto a los estratos económicos, todos los grupos se mueven alrededor del 60%. Los habitantes de estratos 3 y 4 reportan la tasa más alta, con un 62,8%, seguidos por los de estratos 1 y 2 con el 60,6% y estratos 5 y 6 con el 59%.
A pesar de este clima de inseguridad, las estadísticas reflejan una disminución en el número de delitos. En 2023, el 27% de los encuestados reportaron ser víctimas de algún crimen, una caída significativa al 15%, la cifra más baja desde 2010. Según la Secretaría de Seguridad, los casos de hurto también han disminuido, pasando de 117.779 en 2024 a 116.496 este año, mientras que los homicidios bajaron levemente, de 1.066 en 2024 a 1.043 en 2023.
Los bogotanos consideran que los temas más apremiantes, como la pobreza, la educación y la seguridad, deberían ser la prioridad de la administración distrital. Además, la preocupación por la corrupción ha crecido significativamente, con el 51% de la ciudadanía opinando que ha aumentado, un índice que no se veía desde 2017, durante el gobierno de Enrique Peñalosa. La percepción de transparencia también ha caído, con solo el 9,9% de los bogotanos creyendo que el gobierno distrital trabaja para garantizarla, en comparación con el 22,4% del año pasado.
Sin embargo, un 57% de los capitalinos afirma sentirse orgulloso de su ciudad, marcando un ligero aumento respecto al 55% del año anterior. Esta cifra, aunque superior al 35% de 2022, sigue siendo baja en comparación con el 73% registrado en 2007, al final del mandato de Lucho Garzón.