La victoria de José Antonio Kast y su conexión con el gobierno de Gabriel Boric
La reciente victoria de José Antonio Kast no es un hecho casual ni un simple giro hacia la derecha en el panorama político chileno. Este triunfo es, en gran medida, el resultado directo de la gestión del gobierno de Gabriel Boric. Kast asumirá la presidencia en marzo próximo gracias a las condiciones de gobernabilidad que Boric logró estabilizar en un país que enfrentaba una profunda crisis institucional.
El contexto de crisis social y política
A su llegada al poder, Boric se encontró con un Chile al borde de la fractura. La revuelta social de 2019 había desmoronado certezas, debilitado al Estado y desorganizado la cultura política. La Convención Constitucional, lejos de ser una solución, amplificó el descontento social. El rechazo del texto constitucional en 2022 evidenció la falta de una salida clara a la crisis.
Las decisiones de Boric para restaurar el orden
Frente a este vacío, Boric tomó decisiones difíciles. Los gestos iniciales de su gobierno perdieron sentido rápidamente, lo que lo obligó a renunciar a una parte de su programa electoral. Su gestión llevó a una legitimación práctica de la Constitución de 1980, aunque reformada, y priorizó la normalización de la economía, abandonando el intento de desmantelar el sistema neoliberal. Además, reforzó la seguridad en las fronteras y actuó contra grupos armados en la macrozona sur, adaptándose a una agenda marcada por la necesidad de restablecer el orden y la estabilidad.
Impacto político de la estabilización
Las decisiones de Boric resultaron en una estabilización institucional que tuvo un efecto inmediato en el proceso electoral. En un contexto de mayor calma social, Kast pudo distanciarse de posturas más extremas y presentar un mensaje centrado en la autoridad y el crecimiento económico. Aunque su discurso compartía similitudes con el de Boric, Kast contaba con la ventaja de no tener que lidiar con la gestión de la crisis.
La relación entre Boric y Kast
Kast no es solo un opositor de Boric; se beneficia del realismo que su predecesor forzó en la política chilena. Su ascenso se alimenta del descontento hacia las promesas no cumplidas del gobierno de Boric, así como de la estabilidad que este logró mantener. Además, representa un cambio significativo dentro de la derecha chilena, alejándose de enfoques tecnocráticos hacia una postura basada en principios morales más absolutos.
La secuencia lógica de la alternancia política
La alternancia entre Boric y Kast refleja una secuencia lógica en la política chilena. Boric logró contener la crisis, mientras que Kast capitaliza las limitaciones de su gestión. Mientras Boric promovió la contención de la inflación y la reconstrucción de la gobernabilidad, Kast se presenta como un candidato que promete el refuerzo del orden y la estabilidad económica.
Desafíos para el futuro de Kast
La gran incógnita que ahora se plantea es si Kast abrirá un nuevo ciclo político o simplemente será un interludio sostenido por las condiciones que heredó de Boric. Es importante recordar que Kast gobierna sobre una normalidad creada por su adversario, una normalidad que sigue siendo frágil. Si su enfoque se convierte en una cruzada moral en lugar de una administración responsable, podría reavivar la polarización que se había comenzado a calmar.
Conclusión
La llegada de Kast al poder no indica un fracaso de Boric, sino que es una consecuencia de su gestión. Boric estabilizó un país al borde del colapso, mientras que Kast se beneficia de la fatiga de una sociedad que regresó de una crisis profunda. La interacción de estos dos personajes marca un nuevo capítulo en la historia política de Chile, donde la estabilidad y el orden se convierten en temas centrales.