En un martes de finales de noviembre, Blanca Soroa se encuentra en Madrid junto a su madre, participando en la promoción de su película Los domingos. A pesar de sus compromisos, su prioridad actual son los estudios de segundo de Bachillerato en un instituto francés de Getxo, Vizcaya. Blanca nos recibe en el renovado hotel Palace, donde el ambiente festivo anticipa la llegada de la Navidad. A pesar de no haber comido, se muestra educada y atenta, sin tocar los frutos secos que le sirven. Su personalidad es cordial y prudente, y su fuerza magnética es tan impactante como en el cartel de Los domingos, una producción que ha cambiado su perspectiva de vida. Aunque inicialmente tenía planes de estudiar Medicina, su carrera ha tomado un giro inesperado.
Desafíos de compaginar estudios y promoción
El intenso ritmo de sus estudios y la promoción de la película presentan un desafío. Blanca comenta: «El fastidio es tener que ir y volver a casa de un día para otro y estar a las ocho en clase. Cuando vuelvo al colegio, debo trabajar el doble, pero lo estoy disfrutando mucho».
La reacción de sus compañeros ante la fama
Respecto a su creciente popularidad, Blanca revela que sus compañeros de clase lo manejan de manera positiva: «La película genera mucho debate, incluso se discute con los profesores. Mis amigas y yo la vimos juntas y nos encantó».
Su experiencia con la fama
Blanca se siente halagada por el reconocimiento público. «Me gusta que me paren a hablar. La gente es muy amable y comparten sus experiencias, aunque a veces siento que tienen visiones muy distintas de la película».
El camino hacia la actuación
Blanca fue seleccionada en un casting en su colegio. Al respecto, reflexiona: «Creo que todo pasa por algo. Siempre me ha gustado el teatro, cantar y bailar, pero nunca supe cómo dedicarme a ello. Esta oportunidad es un regalo».
Reflexiones sobre su actuación
Al ver la película, Blanca expresa satisfacción con su actuación: «Al principio fue raro. No me reconocía, pero tras varias visualizaciones, me veo bien». Trabajó arduamente para comprender a Ainara, su personaje, a través de entrevistas con monjas y conversaciones con la directora Alauda Ruiz de Azúa.
Conexión emocional con el personaje
Blanca describe cómo se preparó para una de las escenas más intensas: «Yo me emociono fácilmente, y esa escena la interpreté como si fuese la llamada de un amor puro».
Creencias y espiritualidad
En cuanto a su identidad religiosa, comparte: «Vengo de una familia creyente y he hecho la comunión, pero no me considero atea. Estoy explorando mi propia espiritualidad».
Intereses y actividades
A Blanca le gusta disfrutar de su tiempo libre de manera sencilla: «No me gusta el alcohol, prefiero leer y ver series. Me encanta Paquita Salas; a menudo uso frases de la serie con mis amigas».
Perspectivas futuras como actriz
Con 17 años, Blanca se considera tanto adolescente como mujer, dependiendo del contexto. Su aspiración es actuar en películas retadoras a los 30 años. «Soy consciente de que este trabajo no depende solo de mí. Sin embargo, creo en mí misma y en mis posibilidades».
Planes para el futuro
Blanca está emocionada por lo que vendrá. En 2026, espera cumplir 18 años y empezar una nueva etapa en Madrid. «Mis padres me han propuesto tomar un año para explorar nuevas oportunidades. Voy a estudiar Psicología online para entender a los personajes que interpreto», dice.
La experiencia filmando Los domingos la ha transformado. «Me ha hecho más segura de mí misma. Esta es mi primera vez haciendo algo artístico a nivel individual y me emociona saber que soy capaz de ello».
Deseos para el futuro cercano
Al acercarse la temporada de Reyes, Blanca expresa sus deseos: «Quiero muchos libros y un despertador con luz de amanecer para comenzar mis días de manera tranquila y positiva».