El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, había expresado en repetidas ocasiones durante su campaña electoral su desinterés por mantener representación diplomática en las Naciones Unidas. En una entrevista con Semana en noviembre de 2025, afirmó: “No se manda”, refiriéndose a su postura sobre la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización de Estados Americanos (OEA). De la Espriella criticó a estos organismos internacionales, describiéndolos como “directorios políticos de la izquierda que no han servido para nada”.
A pesar de estas afirmaciones, esta semana el presidente electo sorprendió al anunciar que Colombia contará con un embajador en la ONU: el abogado constitucionalista Mauricio Gaona. Este nombramiento se produce en un contexto donde el nuevo canciller, Omar Bula, también ha expresado opiniones críticas sobre la ONU, proponiendo “desacralizarla” en el marco de su gestión diplomática.
Es relevante mencionar que Mauricio Gaona, a pesar de la postura del gobierno de De la Espriella, cuenta con 20 años de experiencia trabajando en la ONU, lo que añade una capa de complejidad a la nueva dirección que tomará la política exterior colombiana.
La decisión de mantener una representación en la ONU, a través de la figura de Gaona, plantea interrogantes sobre la futura política internacional de Colombia bajo la administración de De la Espriella.