El dilema del cliente: ¿cuándo deja de tener la razón?

El dilema del cliente: ¿cuándo deja de tener la razón?

El impacto de la Ley Karin en la violencia laboral en Chile

Las recientes cifras sobre la implementación de la Ley Karin revelan que menos del 10% de las denuncias presentadas corresponden a casos de violencia laboral. Estos datos podrían sugerir que la violencia en el ámbito laboral es escasa, pero la realidad es más compleja. Un aspecto crucial de esta legislación es la explicitación del derecho al buen trato en las relaciones de trabajo, transformando la cultura organizacional en Chile.

Redefiniendo relaciones en el comercio y los servicios

Por primera vez, la normativa laboral chilena desafía el arraigado principio de que «el cliente siempre tiene la razón», prevalentemente en sectores como el comercio y los servicios. Este principio, asociado a la promesa de excelencia en el servicio, ha escondido prácticas de violencia cotidiana que durante años fueron consideradas normales y un costo ineludible en la relación con clientes.

En un cambio notable, muchos espacios de atención al público han comenzado a exhibir letreros que establecen que no se tolerarán faltas de respeto, agresiones verbales ni físicas hacia los trabajadores, reservándose el derecho de admisión y expulsión en virtud de la Ley Karin. Estos mensajes, aunque discretos, son culturalmente subversivos y marcan una redifinición del vínculo entre clientes, empresas y trabajadores. El respeto debe ser mutuo, y ser cliente no da derecho al maltrato.

Investigaciones sobre el uso de autoridad en Chile

Esta transformación se alinea con estudios realizados por la socióloga Kathya Araujo, que documentan cómo la autoridad en la sociedad chilena a menudo se confunde con autoritarismo. En este contexto, el maltrato se normaliza como una herramienta de control y jerarquización, justificada por criterios de eficiencia y satisfacción del cliente.

Para quienes trabajan en atención al público, especialmente mujeres, esta cultura ha promovido la normalización de gritos, humillaciones y descalificaciones. No es sorprendente que más del 50% de las denuncias aprobadas bajo la Ley Karin sean de mujeres, y que los sectores más afectados sean aquellos con alta exposición al público, como el comercio, la educación y los servicios administrativos.

La violencia en el trabajo: un fenómeno persistente

Que la violencia laboral posea actualmente una menor proporción de denuncias no implica que sea un fenómeno residual. Al contrario, evidencia prácticas históricamente invisibilizadas y normalizadas que no siempre son reconocidas como violaciones de derechos. Durante años, estas situaciones se han visto como externalidades laborales, más que como problemas a resolver.

Si bien la Ley Karin ha sido criticada por sus dificultades de implementación y los retos que plantea a la gestión organizacional, es insuficiente evaluar su impacto únicamente a través de la cantidad de denuncias. Su efecto principal, especialmente en esta fase inicial, está en el cambio cultural que promueve y su repercusión en la sociedad en general.

Un cambio cultural en el ámbito laboral

Cuando una empresa manifiesta un compromiso público hacia el bienestar de sus empleados, incluso ante la presión de los clientes, se envía un mensaje contundente: el trabajo no debe implicar tolerar lo intolerable. Aunque las cifras actuales parezcan bajas, los cambios culturales significativos raramente empiezan con grandes números. Suelen comenzar con pequeños mensajes que, de manera persistente, contribuyen a redefinir lo que una sociedad considera aceptable en el entorno laboral.

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