Kast enfrenta los mismos obstáculos que Boric en su primer mes

Kast enfrenta los mismos obstáculos que Boric en su primer mes

El Gobierno de José Antonio Kast en Chile, que asumió el 11 de marzo de 2025, ha acumulado apenas tres semanas en el poder y presenta ya desafíos comparables a los de la administración anterior de Gabriel Boric. A pesar de las diferencias ideológicas entre ambos, las circunstancias políticas son similares. Ninguno cuenta con la mayoría en la Cámara de Diputados ni en el Senado, lo que les obliga a negociar cuidadosamente con los parlamentarios para avanzar en sus proyectos de ley. Este panorama se complica aún más debido a la falta de lealtad de la ciudadanía, que, aunque apoya a sus líderes en las elecciones, tiende a retirarle su confianza a los pocos días de su asunción, como lo sugiere el aumento de la desaprobación.

Tanto Boric como Kast representan sectores que desafían a las tradiciones políticas chilenas, iniciando su mandato con la promesa de resolver los problemas del país simplemente por haber asumido el poder. Sus discursos son radicales: mientras que Boric prometía acabar con el neoliberalismo, Kast habla de un Gobierno de emergencia ante la crisis en diversas áreas. La inexperiencia de sus Gabinetes también ha sido un factor común. Ambos mandatarios se encuentran al servicio de un electorado que anhela un cambio, sintiéndose distanciado de las estructuras tradicionales y optando por nuevas alternativas en cada elección.

Uno de los primeros grandes retos que ha enfrentado Kast es la caída de su apoyo popular. Según encuestas recientes, la ciudadanía es crítica respecto a su manejo del aumento en el precio de combustibles, generando descontento. Un 60% de los encuestados considera que el Gobierno podría haber tomado otras medidas para mitigar este aumento, mientras que un 74% opina que las compensaciones anunciadas son insuficientes. Desde su asunción, el respaldo al presidente ha caído 10 puntos, pasando del 57% al 47%, mientras que la desaprobación ha subido 15 puntos, alcanzando el 49%.

La experiencia inicial de Boric también estuvo marcada por un rechazo significativo, especialmente después de un episodio complicado en la región de La Araucanía, donde su ministra del Interior, Izkia Siches, fue atacada durante una visita a una comunidad en conflicto. Este incidente, según el propio Boric, mostró errores de enfoque y debilitó a Siches, quien dejó su cargo seis meses después. A pesar de que el Gobierno de Boric creyó que su llegada al poder facilitaría la solución a problemas complejos, la realidad demostró lo contrario.

En la actualidad, Kast se enfrenta a un aumento en la criminalidad, registrándose 18 homicidios en las primeras semanas de su Gobierno. La recién nombrada ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, está bajo presión para demostrar resultados efectivos, aunque su gestión ya ha comenzado con controversias. En el ámbito económico, las decisiones relacionadas con el alza de los precios de los combustibles probablemente incrementarán la inflación, un fenómeno inesperado para un Gobierno de derecha.

La administración de Boric incorporó al comienzo a figuras de la izquierda moderada, como Mario Marcel en Hacienda. Sin embargo, tras las dificultades encontradas en su mandato, se acercó a representantes del Socialismo Democrático. De manera similar, Kast ha formado un Gabinete en el que predominan independientes sobre militantes de los partidos tradicionales de derecha. Esto plantea tres interrogantes cruciales: ¿Cuándo integrará al sector de la derecha histórica, como Chile Vamos? ¿Seguirá el camino de moderación que tomó Boric, o mantendrá un enfoque más estricto? Y, finalmente, ¿podrá Kast consolidar una base de apoyo que, aunque no alcance la mayoría, sea estable y le permita gobernar de manera efectiva?

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