En Estados Unidos, la incertidumbre persiste respecto a las largas filas en los aeropuertos, una situación que se ha agravado por el cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). La administración Trump plantea un interrogante mayor: ¿qué ocurrirá si este escenario se mantiene hasta junio, coincidiendo con el inicio del Mundial de Fútbol, donde se proyecta la llegada de 6 millones de viajeros? Este evento deportivo, que contará con 48 equipos y 104 partidos, se ha visto ensombrecido por la falta de claridad en su organización.
La participación de Irán en la Copa del Mundo
Uno de los temas más preocupantes es la participación de la selección de Irán. El presidente Trump generó controversia el 12 de marzo al señalar que «la selección nacional de fútbol de Irán es bienvenida al Mundial, pero no creo que sea apropiado que estén allí, por su propia vida y seguridad». Esta declaración ha sido interpretada por muchos como una amenaza. Aunque el ministro de Deportes de Irán expresó que no ve “ninguna posibilidad” de que el país participe, tanto los futbolistas como la federación iraní han manifestado su deseo de competir.
La FIFA enfrenta un dilema, pues Irán tiene programados al menos tres partidos en Los Ángeles y Seattle, con la posibilidad de más si avanza en su grupo, que incluye a Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda. México, uno de los países anfitriones junto a Canadá, ha ofrecido recibir los partidos de Irán si es necesario, aunque los organizadores han descartado esta alternativa por el momento. Se abren especulaciones sobre la posibilidad de que otra selección sustituya a Irán una vez se celebren los partidos de repechaje.
Restricciones de visado y preocupación por los aficionados
La incertidumbre afecta también a los hinchas, no solo iraníes. La administración Trump ha implementado un sistema restringido de visados para extranjeros, que incluye una prohibición de entrada para ciudadanos de varios países, entre ellos Haití y la República del Congo. Esta restrictiva normativa limita el número de aficionados que podrían asistir a los partidos. Ni el gobierno estadounidense ni la FIFA han proporcionado un plan alternativo, lo que podría resultar en gradas vacías en el Mundial.
Incluso aquellos que son elegibles para una visa pueden enfrentar obstáculos. El gobierno estadounidense ha establecido una vía rápida para quienes hayan adquirido boletos del Mundial, aunque este proceso implica entrevistas y tarifas que pueden superar los 500 dólares. Además, se exige un depósito reembolsable que puede alcanzar los 15.000 dólares para ciertas nacionalidades. La posibilidad de no obtener el visado a tiempo y el alto costo del proceso podrían disuadir a muchos aficionados de intentar viajar.
Financiación y seguridad del evento
La organización del torneo también enfrenta incertidumbres en cuanto al financiamiento del DHS y al funcionamiento de los aeropuertos. Recientemente, el Departamento de Interior asignó 625 millones de dólares a las ciudades organizadoras para cubrir gastos de seguridad. Sin embargo, se alertó que podrían cancelar eventos paralelos al Mundial, como los fan fests, donde se proyectan los partidos en pantallas gigantes.
La posible presencia de agentes del ICE en los estadios y festivales añaden un nivel de preocupación adicional. Esta agencia ha generado temor en la comunidad con redadas basadas en perfilamiento racial. Aunque el director interino del ICE no ha aclarado si los agentes estarán presentes durante el torneo, esto ha llevado a la representante demócrata de Nueva Jersey, Nellie Pou, a proponer una ley que prohíba la presencia del ICE en las inmediaciones de los eventos.
Precios altos y problemas climáticos
A estos desafíos se suman preocupaciones sobre los altos precios de las entradas. Recientemente, grupos de aficionados demandaron a la FIFA ante la Comisión Europea por considerar que los precios son excluyentes y discriminatorios, con boletos para la final que superan los 8.000 dólares. El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, ha criticado constantemente la situación.
Experiencias previas, como el Mundial de Clubes y la Copa América celebrados en Estados Unidos el año pasado, revelan que aunque hay interés por partes de las fases finales, los partidos de grupos con selecciones menos populares podrían tener una baja demanda. Además, el extremo calor y las tormentas eléctricas que afectaron pasadas competencias son peligros que podrían repetirse, afectando tanto a jugadores como a espectadores.
Con menos de 80 días para el inicio del Mundial, la vorágine de incertidumbres provoca más preguntas que respuestas, mientras la atención pública no parece reflejar la magnitud del evento que se aproxima.