La historia de Cuba está marcada por constantes intentos de adaptación del régimen castrista ante crisis internas y externas. Desde la fallida invasión de Bahía Cochinos en los años sesenta, cuando el gobierno cubano se alineó con la Unión Soviética, hasta el actual período de crisis económica, el país ha buscado aliados como Venezuela y los gobiernos de izquierda en América Latina. Sin embargo, la década de los noventa fue un periodo crítico para la isla, marcado por una reducción drástica del apoyo exterior y el inicio de reformas económicas limitadas.
Durante los años noventa, la falta de asistencia internacional llevó a Cuba a despenalizar el dólar y permitir la aparición de pequeños negocios privados. Aunque estos gestos de apertura económica fueron limitados, el gobierno buscaba ejemplos de otros regímenes autoritarios que habían logrado una apertura controlada. En este contexto, a finales de los noventa, delegaciones cubanas viajaron a China y Vietnam para investigar modelos de reformas que pudiesen ser aplicados en Cuba.
La experiencia de China, cuya reforma conocida como Gaige Kaifang comenzó en 1978 bajo Deng Xiaoping, se centró en una apertura gradual hacia el mercado. En contraposición, el enfoque cubano ha mantenido un espíritu colectivista, limitando el arrendamiento de tierras a periodos de hasta diez años. En términos de unificación cambiaria, Cuba llevó a cabo una modificación drástica en 2021, mientras que sus contrapartes asiáticas adoptaron estas medidas de manera más controlada durante los años noventa para evitar una inflación desbordante.
Vietnam, por su parte, tras adoptar reformas Doi Moi en la década de 1980, experimentó un crecimiento significativo, multiplicando su PIB per cápita nominal de menos de 500 dólares en 1986 a casi 4.300 en 2023. La estrategia de apertura de ambos países no implicó un retiro del Estado; aunque se favoreció la inversión privada, se mantuvieron controles estrictos, lo que ha levantado denuncias sobre violaciones a los derechos humanos.
Propuestas de Reforma Interna
A nivel histórico, incluso en la década de los setenta, los líderes cubanos estaban interesados en el modelo del Partido Revolucionario Institucional (PRI) de México. Durante este tiempo, se discutió incluso la posibilidad de renombrar al Partido Comunista como Partido de la Nación Cubana, un cambio que nunca se concretó. Con la crisis actual, el economista cubano Omar Everleny Pérez señala la precaria situación alimentaria del país, que depende en un 95% de importaciones para satisfacer sus necesidades básicas.
Los expertos creen que es crítico abrirse a la inversión privada en diversos sectores para lograr avances significativos. Recientemente, el gobierno cubano tomó decisiones que parecen responder a la presión económica, permitiendo que pequeñas empresas importen petróleo y considerando la apertura de hospitales de día y residencias privadas, satisfaciendo una necesidad urgente en la población y en el exilio cubano.
La relación del exilio con las reformas también ha sido un área de análisis para economistas cubanos. Mientras que Vietnam facilitó la inversión para el regreso de sus expatriados, en Cuba existe una oposición interna que frena cualquier cambio que se interprete como apoyo al régimen. Sin embargo, muchos en la diáspora están dispuestos a invertir en Cuba, buscando contribuir al desarrollo del país.
Históricamente, desde el deshielo de las relaciones en la administración de Barack Obama hasta movimientos de inversión en el sector turístico durante el mandato de Donald Trump, hay precedentes que sugieren que el interés por Cuba no ha desaparecido, aunque el contexto político y económico sigue siendo complicado.