Superviviente de bombardeos de Trump en el Caribe: “Papi, mejor hubiera sido morir”

Superviviente de bombardeos de Trump en el Caribe: “Papi, mejor hubiera sido morir”

La Trágica Historia de Jonhatan Obando: Bombardeo, Supervivencia y Olvido

Rosendo Obando, conocido como «El Profe» por ser director de una pequeña escuela en su pueblo de pescadores del suroeste de Colombia, atendió una llamada inesperada una noche. Su exnuera le informó que su hijo había sido bombardeado en el Caribe: «Vaya a buscarlo a Bogotá», le dijo.

El Impacto del Bombardeo

Jonhatan Obando, de 33 años y apodado «Chiquitín», estaba en coma inducido en el aeropuerto de la capital colombiana, tras sobrevivir a un ataque que no podía imaginar. Este pescador del Pacífico se convirtió en uno de los dos únicos supervivientes de una serie de bombardeos ejecutados por Estados Unidos en una opaca campaña contra el narcotráfico, la cual ha dejado más de 150 muertos, sin detenidos ni procesos judiciales.

Campaña Contra el Narcotráfico

El otro sobreviviente es el ecuatoriano Andrés Fernando Tufiño, quien tiene antecedentes relacionados con narcotráfico. Ambos fueron víctimas de un ataque el 16 de octubre, donde un semisumergible, supuestamente cargado con drogas y fentanilo, fue bombardeado. Hasta ese momento, los ataques no habían dejado supervivientes; muchos de los afectados desaparecieron en el mar o fueron ignorados cuando llegaron a tierra.

El Viaje a Bogotá

Después de recibir la noticia, Rosendo Obando se embarcó en una ardua travesía para reencontrarse con su hijo. En Tumaco, conocido como «La Perla del Pacífico», tomó un vuelo a Bogotá, donde su hijo estaba siendo tratado. Al llegar, se encontró con una realidad desgarradora: Jonhatan había sido dejado «botado» en el aeropuerto, casi muerto y sin atención médica inmediata, lo que llevó a Rosendo a exigir un tratamiento adecuado.

La Historia No Contada

Durante los ocho días que pasó en el hospital, Rosendo enfrentó la desidia de las autoridades y la confusión sobre el destino de su hijo. Mientras tanto, agentes de la DEA visitaron el hospital, pues la administración de Donald Trump había clasificado a los implicados en estos incidentes como «terroristas». Sin embargo, Jonhatan no tenía antecedentes penales ni pruebas en su contra.

Relatos del Ataque

Jonhatan comenzó a hablar poco a poco al regresar de su estado de coma. Su recuerdo del ataque fue aterrador: «El mar se llenó de sangre y de trozos de cuerpos», relató. Tanto él como Tufiño se subieron a una barca inflable en busca de rescate, y finalmente fueron evacuados por un buque estadounidense.

La Realidad de los Pescadores

Los pescadores de la región son a menudo la primera línea de avistamiento para las organizaciones criminales, ya que su labor les permite monitorear el mar en busca de amenazas. Sin embargo, muchos terminan involucrándose en actividades ilegales por necesidad económica debido al control que ejercen grupos armados en la zona. Las disidencias de las FARC aún operan en estas áreas, complicando la vida de quienes simplemente intentan sobrevivir.

El Regreso a Casa

Tras más de una semana en el hospital, Jonhatan volvió a casa, pero con secuelas físicas y emocionales. La historia de su ataque había resonado en la comunidad. Sin embargo, el impacto de las explosiones le dejó un zumbido constante en los oídos que le atormenta. Desde diciembre, su familia no ha tenido noticias suyas, y su madre, Margarita, teme por su seguridad y situación en el mar.

El oleaje infinito del Pacífico colombiano guarda secretos que pocos pueden contar.

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