El presidente Gabriel Boric, de izquierda, entregará La Moneda al republicano José Antonio Kast, de derecha conservadora, el 11 de marzo. En sus últimos días de mandato, Boric ha emprendido una agenda intensa que refleja una despedida inminente. Entre las actividades destaca su visita a Isla de Pascua, donde anunció avances en la infraestructura del nuevo Aeropuerto Mataveri, y la colocación de la primera piedra del futuro Hospital de Licantén. También entregó viviendas a 276 familias en la Región del Maule y presentó nuevos buscarrieles para el Tren Ramal Talca-Constitución. Además, este sábado viajará al archipiélago Juan Fernández para iniciar el año escolar a nivel nacional. Sin embargo, su mandato se ve marcado por controversias en torno al cable submarino de fibra óptica de la empresa China Mobile, que pretende conectar Valparaíso con Hong Kong. Esta concesión fue aprobada por su administración el 27 de enero y anulada 48 horas después, lo que ha generado una crisis diplomática con Estados Unidos, que sancionó a tres altos funcionarios vinculados al proyecto, entre ellos al ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz.
El caso tomó impulso el viernes 20 de febrero, mientras Boric se hallaba en Isla de Pascua. El Departamento de Estado, liderado por Marco Rubio, emitió una declaración en la que acusó a los funcionarios de comprometer «infraestructuras críticas» y «socavar la seguridad regional». Por la tarde, el canciller Alberto van Klaveren envió una nota de protesta a Estados Unidos, minimizando la acusación y aclarando que el proyecto del cable submarino aún estaba en evaluación.
Van Klaveren calificó la imputación de «absolutamente falsa» y aseguró que este tipo de acciones vulneran la independencia y soberanía chilena. No obstante, tres días más tarde, el embajador de EE. UU. en Chile, Brandon Judd, defendió la revocación de visas y destacó que había informado previamente sobre hackeos en los sistemas de telecomunicaciones chilenos atribuidos a «actores malignos extranjeros».
Detalles sobre el proyecto de cable submarino
En declaraciones a La Tercera el 21 de febrero, Muñoz explicó que había sido advertido por Judd sobre la posibilidad de sanciones. A pesar de esto, el 27 de enero, firmó la concesión para que China Mobile pudiera operar el cable submarino. Sin embargo, dos días después la concesión fue anulada alegando errores técnicos. El subsecretario de Telecomunicaciones, Claudio Araya, y su jefe de gabinete, Guillermo Peterson, también han sido sancionados con la revocación de sus visados por su participación en el proyecto.
El Gobierno sostiene que la concesión era solo el primer paso de un proceso más amplio que requería revisión por parte de la Contraloría. El ministro del Interior, Álvaro Elizalde, afirmó que no hubo una decisión formal de aprobación del Estado porque no se había enviado el decreto correspondiente.
Reacciones políticas y diplomáticas
Hasta el 20 de febrero, las futuras autoridades del gobierno de Kast habían mantenido un tono moderado frente a la crisis diplomática. Sin embargo, tras la revelación de la firma del decreto, el tono cambió notablemente. El futuro ministro del Interior, Claudio Alvarado, expresó su preocupación porque no se mencionó el cable submarino en una reunión clave entre autoridades de ambos gobiernos. Alvarado afirmó que la situación podría transformarse en una crisis política interna, dado el manejo de la información y la gravedad del asunto.
El próximo 3 de marzo, Kast y Boric se reunirán en La Moneda, donde abordarán la controversia del cable submarino y otros temas relevantes. Esta es la tercera reunión entre ambos desde que Kast ganó las elecciones. Posteriormente, el 7 de marzo, Kast asistirá a la cumbre Escudo de las Américas en Miami, antes de asumir oficialmente el 11 de marzo. A su escritorio llegará la propuesta para construir el cable submarino, un tema que ya ha generado múltiples complicaciones diplomáticas.