En la cabina seis del Estadio Santiago Bernabéu, José Mourinho fue recibido con un extravagante banquete que incluía una bolsa de anacardos, una de almendras, dos grandes de patatas fritas, cuatro cuencos de ensalada, seis pequeños bocadillos de jamón, tres brochetas de melón, piña y uva, así como tres botellas de agua. La comida había sido preparada por la organización para el entrenador del Benfica, quien fue sancionado tras su expulsión en el partido de ida en Lisboa.
El ambiente en la zona de prensa, ubicada en la octava planta, recordaba a la tensión de un juicio en la Audiencia Nacional. A media hora del inicio del partido, el nerviosismo del personal del Real Madrid se hizo palpable al despejar el área y alejar a los numerosos reporteros internacionales que aguardaban ansiosos por una fotografía. Cuando comenzó el encuentro, el Benfica tomó la delantera tras generar varias ocasiones, pero el técnico no aparecía por ninguna parte. Este duelo marcó el último espectáculo de Mourinho.
João Tralhão, asistente de Mourinho y encargado de las ruedas de prensa anterior y posterior al encuentro, afirmó el martes que desconocía la ubicación del entrenador y también se negó a revelarla tras el partido. Esta situación fue envuelta en un completo misterio. Aunque se había especulado que Mourinho podría pasar la noche rodeado de periodistas, el lugar donde se encontraba permanenció en secreto durante largos minutos. Su presencia en el último entrenamiento y su fotografía en el césped del Bernabéu, 13 años después de su salida del club, había acaparado la atención, pero su paradero durante el juego generó incertidumbre.
Finalmente, se confirmaron rumores: Mourinho se encontraba en el autobús del equipo, aunque no se hicieron públicos los detalles de su cena. La información se conoció casi cerca del descanso del encuentro. Tras el duelo, Tralhão expresó: “La sincronización ha sido perfecta”. También hizo hincapié en la conversación que tuvo con Mourinho después del partido, donde el técnico mostró su satisfacción por la actuación del equipo. “Hemos mantenido la personalidad y estamos muy orgullosos. El resultado ha sido frustrante”, analizó el asistente.
Tensión en el Bernabéu
Previo al encuentro, un aficionado de la grada de animación local fue expulsado por la seguridad tras realizar un saludo nazi. A pesar de este incidente, la inquietud por el resultado fue en aumento entre los aficionados del Bernabéu conforme avanzaba el partido. Los pitos de nerviosismo no tardaron en hacerse sentir, recordando situaciones anteriores ante equipos como la Juventus, Leipzig o Schalke, donde una eliminatoria llegada a Chamartín con una ventaja inicial se adentró en una fase incierta.
“No comenzamos muy bien”, reconoció Aurélien Tchouameni, quien anotó el gol del empate. “Debemos ajustar nuestra forma de defender y entrar mejor al partido”, añadió el pivote francés, quien mantuvo la calma antes de que Vinícius Junior sentenciara el encuentro al final. El extremo brasileño ha sido clave en esta eliminatoria, anotando dos de los tres goles del Madrid. Aún así, Kylian Mbappé no ha logrado marcar en los últimos tres encuentros, quedándose fuera de la convocatoria del partido debido a molestias en la rodilla izquierda. Álvaro Arbeloa subrayó la importancia de que Mbappé descanse, señalando que “no está a gusto ni cómodo. Esperemos que no se alargue mucho”.