Chile: Un Oasis en Medio de la Tempestad Regional
En un continente donde la política se manifiesta como un volcán en erupción, el Chile de 2026 se presenta como un oasis, lejos de ser el epicentro de la tormenta. Aunque el país no está exento de tensiones internas y problemas estructurales, se observa una calma relativa en comparación con el agitado panorama de América Latina. Esta pausa narrativa en la política chilena invita a la reflexión y al análisis profundo.
Un Contexto de Cambio
El 11 de octubre de 2019, diez días antes de uno de los períodos de protestas más intensas en la historia reciente de Chile, el entonces presidente Sebastián Piñera describió al país como “un verdadero oasis”. A lo largo de los años, esta frase ha adquirido una carga irónica, dado que, en 2026, la noción de oasis resurge como una descripción realista del clima social actual en Chile. Este periodo de calma es significativo, especialmente cuando se contrastan los eventos nacionales con la agitación que caracteriza a la región.
Un Nuevo Gobierno y Menos Conflictividad
Chile se encuentra en una transición sin precedentes. El próximo 11 de marzo, asumirá un nuevo gobierno en un ambiente de normalidad, tras un ciclo electoral competitivo y un mandato ciudadano claro. Actualmente, la actividad política no se caracteriza por grandes manifestaciones ni crisis institucionales. El foco del debate público está en temas de gestión, como el déficit fiscal, el diseño presupuestario y las estrategias de seguridad pública. Este giro hacia la gestión refleja una política menos épica y más centrada en la efectividad.
La Economía como Preocupación Central
Un estudio global de Gallup destaca que la preocupación económica se ha convertido en el problema más relevante para los chilenos. No se trata únicamente del crecimiento del PIB, sino de la experiencia cotidiana: la capacidad para cubrir necesidades básicas, el alquiler, la deuda y la estabilidad laboral. Esta vivencia diaria es fundamental para entender que el conflicto social no siempre se manifiesta en protestas, sino también en preocupaciones latentes y evaluaciones continuas del presente.
Desconfianza en las Instituciones
El estudio también subraya que, al disminuir la confianza en las instituciones, la política es percibida como un problema en sí misma. En contextos de desafección y escepticismo, la frustración no necesariamente finca en la movilización, sino que puede manifestarse como distancia y desilusión. Por lo tanto, la calma superficial que se observa puede ser una señal de gobernabilidad, pero también un indicio del agotamiento ciudadano respecto a la política.
Un Oasis con Riesgos
En este contexto, la narrativa de un «Gobierno de emergencia», defendida por el presidente electo, se alinea con la idea del oasis, refiriéndose a la baja conflictividad visible a la vez que se recalca la percepción de riesgo en materias como seguridad, migración y economía. La ciudadanía evalúa al Estado no solo por discursos, sino por su capacidad para generar resultados concretos y mejorar su entorno.
Perspectivas Futuras
El «oasis» de Chile en febrero de 2026 podría ofrecer una oportunidad valiosa para reestructurar prioridades y restablecer la confianza sin el ruido de una crisis permanente. Sin embargo, también puede representar el preludio de nuevas tempestades, ya que los problemas estructurales del país siguen latentes. La historia sugiere que las sociedades no estallan de inmediato, sino que primero acumulan tensiones y evalúan sus circunstancias. Así, la gran interrogante no es si Chile está en calma, sino qué factores mantienen esa calma. Si se basa en expectativas, puede conducir a la legitimidad; si proviene del cansancio, puede dar origen a rupturas.