La 76ª edición de la Berlinale, que comienza el jueves, sigue bajo la dirección de la estadounidense Tricia Tuttle, quien toma el relevo de Carlo Chatrian y Mariette Rissenbeek. A pesar de haber sido contratada con el objetivo de aportar un enfoque más popular al festival, la selección de películas en la Competición mantiene su esencia autoral y política, característica primordial de este certamen cinematográfico siempre politizado.
Contexto Actual y Retos
La dirección de Tuttle se enfrenta a un panorama global complejamente radicalizado. En 2025, el festival fue escenario de reivindicaciones pro-palestinas, fomentadas por la percepción de que la programación omite el sufrimiento palestino. Este año, el cineasta hongkonés Jun Li se vio envuelto en controversia tras leer un mensaje de un actor iraní que incluía la expresión “Desde el río hasta el mar, Palestina será libre”, considerada como negación del Estado de Israel por los tribunales alemanes. Aunque Li fue llevado a la comisaría, la situación se resolvió sin mayores consecuencias.
El Debut de 2026
En la primera rueda de prensa del festival, el jurado, presidido por Wim Wenders, se enfrentó a la pregunta de si el cine puede cambiar el mundo. Wenders argumentó que, aunque las películas no alteran las decisiones políticas, tienen el poder de cambiar las percepciones y emociones de las personas. Tuttle coincidió, afirmando que el cine expande la comprensión del público al ofrecer diferentes perspectivas.
Sin embargo, las tensiones crecieron cuando un periodista señaló la aparente falta de apoyo al pueblo de Gaza, en contraste con el respaldo al pueblo ucraniano y el iraní en años anteriores. La reacción del jurado fue notable y la señal de la rueda de prensa se cortó, lo que llevó a la organización a disculparse más tarde por problemas técnicos.
Cine Afgano y Nuevas Narrativas
No Good Men, de Shahrbanoo Sadat, es la película inaugural del certamen. Esta obra mezcla la comedia romántica con la dura realidad tras el regreso de los talibanes al poder en Afganistán. Sadat, que ha vivido en Alemania y Afganistán, se confronta con los desafíos que enfrenta una mujer en un entorno restrictivo. En el filme, la protagonista se convierte en la única mujer reportera en una cadena de televisión afgana, lo que simboliza la lucha y resiliencia femeninas.
En su presentación, Sadat enfatizó la importancia del humor y el amor en su narración, a pesar del contexto doloroso de su país. Aunque No Good Men no compite por el Oso de Oro, su mensaje es relevante en un festival donde el diálogo sobre género y derechos humanos cobra vital importancia.
Otros Estrenos Destacados
La sección competitiva incluye obras de cineastas reconocidos, como At The Sea, de Kornél Mundruczó, y Rosebush Pruning, de Karim Aïnouz. En la Berlinale Special, la comedia de ciencia ficción Buena suerte, pásalo bien y no mueras, de Gore Verbinski, promete atraer la atención de los asistentes. Mientras tanto, el cine español se ve representado con Moscas, de Fernando Eimbcke, y Iván & Hadoum, de Ian de la Rosa, que destacan por su enfoque en la realidad latinoamericana.
La Berlinale, aunque enfrentando desafíos de representación y política, sigue siendo un espacio crucial para el diálogo cinematográfico y el arte comprometido en el contexto global actual.