Blue Origin deja el turismo espacial por la carrera lunar
La compañía espacial Blue Origin, dirigida por el multimillonario Jeff Bezos, anunció el pasado viernes la suspensión de sus viajes suborbitales con el cohete New Shepard, una medida que impacta el sector del turismo espacial. Esta pausa se extenderá por un periodo mínimo de dos años y permitirá a la empresa redirigir recursos a su ambicioso programa de vuelos lunares, según un comunicado oficial.
Desde el inicio de sus operaciones en julio de 2021, cuando Bezos voló como pasajero, New Shepard ha realizado 38 despegues y ha transportado a 98 personas más allá de la línea de Kármán, que marca la frontera del espacio a 100 kilómetros de altitud. Entre los pasajeros estuvo el empresario español Alberto Gutiérrez, quien, al igual que otros clientes, pagó un costo millonario para experimentar tres minutos en ingravidez.
Uno de los vuelos más comentados tuvo lugar en abril de 2025, cuando Blue Origin realizó un viaje exclusivo para mujeres, que fue comparado con las hazañas de la primera astronauta de la historia, Valentina Tereshkova. Participantes notables incluyeron a la cantante Katy Perry y a Lauren Sánchez, la entonces prometida de Bezos.
Enfoque en la exploración lunar
Con la decisión de cancelar los vuelos turísticos, Blue Origin reafirma su compromiso con el objetivo de Estados Unidos de regresar a la Luna y establecer una presencia permanente. La compañía planea iniciar el uso de su aterrizador lunar, conocido como Blue Moon, que se utilizará para desplegar una sonda robótica en el satélite natural a principios de 2026.
Sin embargo, la reciente reorientación de recursos hacia la iniciativa lunar se produce tras un anuncio de que el vuelo del New Glenn, su supercohete, se destinará a poner en órbita un satélite de comunicaciones que facilitará acceso a internet móvil. Este cambio podría explicar la decisión de Bezos, especialmente en un momento en que la NASA está evaluando la posibilidad de colaborar con Blue Origin para facilitar el alunizaje de astronautas tras décadas de inactividad, desde la misión Apollo en 1972.
A pesar de que la misión Artemis 3 había sido adjudicada a SpaceX de Elon Musk, su vehículo Starship aún no ha demostrado la capacidad necesaria para misiones espaciales, lo que abre la puerta a Blue Origin en el competitivo ámbito de la exploración lunar.