La crisis actual en la industria textil de Argentina es considerada por muchos como la más severa de las recientes décadas. David Kim, gerente de la tejeduría Amesud, afirma: “Todo el mundo cree que en 2001 fue la peor crisis, pero para nosotros esta es la peor crisis que hemos vivido”. En su planta ubicada en el barrio de San Martín, Buenos Aires, las máquinas de tejer, adquiridas recientemente en Alemania, permanecen inactivas, acumulando polvo. Kim explica que han dejado de producir telas de poliéster debido a las restricciones en la importación.
Amesud, fundada en 1976 por su padre, Hong Yeal Kim, cuenta hoy con 2.700 metros cuadrados y tecnología avanzada. Sin embargo, su producción ha caído drásticamente. Mientras la empresa tenía capacidad para elaborar 700 toneladas de tela por mes, actualmente solo produce 150, operando a un 20% de su capacidad. Desde la llegada de Javier Milei a la presidencia, la planta ha recortado su plantilla en un 40%, de 430 empleados a 250. Kim menciona que «la semana que viene vamos a empezar con suspensiones, a trabajar solo de lunes a jueves».
Impacto en la Industria Textil
Según datos recientes, mientras sectores como la intermediación financiera, la agricultura y la minería crecen, la industria manufacturera está en recesión, con una caída del 8,2%. Dentro de esta, el sector textil es uno de los más afectados, empleando apenas el 29% de su capacidad instalada. En el último año, la producción de tejidos y hilados de algodón disminuyó en un 44% y un 37%, respectivamente.
Priscila Makari, economista y directora de la Fundación ProTejer, sostiene que el actual esquema económico perjudica gravemente al sector, señalando un tipo de cambio artificialmente alto y un aumento del 71% en las importaciones en 2025. Este fenómeno ha llevado a un cambio significativo en la proporción de prendas nacionales y extranjeras en el mercado: antes, 50% de las prendas eran nacionales, ahora solo representan un 30%. La situación se agrava con el auge de las compras en línea a través de plataformas internacionales como Shein y Temu.
Desafíos de la Competitividad
La tejeduría Amesud, que cuenta con alrededor de 400 clientes, enfrenta una disminución del 60% en sus ventas desde mediados de 2023. Kim explica que sus clientes también están vendiendo menos debido a la competencia desleal con marcas que produciendo en Asia, donde las regulaciones laborales y ambientales son menos estrictas. «El Estado argentino no compite en igualdad de condiciones con el chino», añade Kim.
Dante Sica, director de la consultora Abeceb, señala que actualmente no hay sectores ganadores y perdedores, sino una reestructuración del sistema económico. Algunos sectores, como el agro y el sector energético, están en expansión, a diferencia de la industria manufacturera, que sufre un fuerte impacto. Este cambio de régimen económico se asemeja a una inundación; se manifiestan sobrevivientes y perjudicados cuando baja el agua.
El Empleo en la Industria Textil
El mayor reto en este nuevo contexto es el empleo. Kim advierte que muchos de los trabajadores despedidos no encontrarán ocupaciones en sectores en crecimiento, como la minería. «La mayoría termina desempleado o en trabajos informales», lamenta. La industria textil en Argentina genera aproximadamente 540,000 empleos, y desde diciembre de 2023 hasta octubre de 2025 se han perdido 18,000 puestos formales en el sector, además del cierre de más de 500 pequeñas y medianas empresas.
El panorama se vuelve más desalentador, ya que las políticas gubernamentales no parecen ofrecer respaldo a los textiles. En reuniones privadas con empresarios, el gobierno ha sido claro al afirmar que no se realizará un rescate y que abrir la economía resultará en la pérdida de puestos de trabajo, aunque permita a los consumidores ahorrar en productos.
Las empresas textiles ahora enfrentan la imperante necesidad de encontrar formas de adaptación en medio de una crisis económica. Mientras tanto, su estrategia principal es resistir, reducir costos y esperar un cambio en la situación que les permita encontrar su lugar en un nuevo panorama industrial.