La economía colombiana enfrenta un desafío significativo debido a la baja inversión, y el Gobierno ha propuesto una solución controvertida: utilizar los ahorros pensionales para estimular la economía. Actualmente, se discute un borrador de decreto que limitaría al 30% la proporción de los ahorros que las Administradoras de Fondos de Pensiones y de Cesantías (AFP) pueden invertir en el extranjero. En la actualidad, estas AFP tienen casi la mitad de sus activos en mercados de capitales en Estados Unidos y Europa. César Ferrari, superintendente financiero, argumenta que esta medida busca cerrar la brecha entre una tasa de ahorro de alrededor del 6% del PIB y una inversión que se sitúa en aproximadamente el 18%.
Andrés Velasco, presidente de Asofondos, critica la propuesta, señalando que el problema no radica en la falta de ahorros, sino en la débil demanda de inversión. Factores como la incertidumbre política, la falta de proyectos listos y complicaciones administrativas, como dificultades con licencias y permisos, son algunos de los obstáculos que citó. Además, adquirir deuda del Estado resulta más atractivo y menos arriesgado que nuevas inversiones. “Los recursos están ahí, pero los proyectos no aparecen”, resalta Velasco.
Este panorama plantea una advertencia. Velasco sostiene que restringir la diversificación internacional no resolverá el problema de inversión, sino que aumentará el riesgo y reducirá la rentabilidad de los ahorros pensionales. Sin embargo, la propuesta actual es menos perjudicial que versiones anteriores que requerían un repatriación más rápida de fondos, lo que había generado preocupación en el sector financiero.
Mónica Higuera, antecesora en la dirección de la Unidad de Regulación Financiera (URF), afirma que el borrador que actualmente se encuentra abierto a comentarios hasta el 4 de febrero es el resultado de un proceso de moderación. Este nuevo enfoque propone una transición gradual de cinco años, permitiendo que los nuevos aportes de los trabajadores sean invertidos en Colombia y que los vencimientos de inversiones en el exterior sean reintegrados. A su vez, el Ministerio de Hacienda contempla la creación de un banco de proyectos para articular a las AFP, el sector privado y entidades públicas, con el fin de estructurar iniciativas que aseguren rentabilidad, seguridad y liquidez.
Desafíos de Repesca
El contexto exige un ajuste considerable. Con una posición externa que oscila entre el 49% y el 52%, las AFP tendrían que repatriar aproximadamente 20.000 millones de dólares en un plazo de tres años para cumplir con el nuevo límite del 30%. Esto se traduce en una inyección aproximada de 25 millones de dólares diarios al mercado colombiano, un impulso considerable que podría impactar la dinámica del mercado local.
A pesar de la posibilidad de un flujo significativo de capital, la infraestructura del mercado colombiano presenta limitaciones en comparación con mercados más desarrollados como el de EE. UU. o las bolsas asiáticas, lo que dificulta la absorción de estos recursos. Velasco señala que las AFP ya están involucradas en todos los proyectos viables en Colombia y que la diversificación es limitada debido a regulaciones que impiden inversiones excesivas en acciones locales.
Una de las motivaciones menos explícitas tras esta propuesta es fortalecer el mercado de títulos de deuda pública, los TES, que el Gobierno de Gustavo Petro ha utilizado de manera intensiva. Actualmente, las AFP tienen alrededor del 33% de sus portafolios en TES, lo que les permite margen para aumentar esas inversiones. Desde el Ministerio de Hacienda se ha sugerido la posibilidad de realizar emisiones directas para garantizar liquidez, aunque este camino podría concentrar el ahorro pensional en deuda estatal, perjudicando la rentabilidad a largo plazo de los trabajadores.
Cuestionamientos y Riesgos
A pesar de que el decreto es visto como una moderación, persisten cuestionamientos sobre su metodología. Mónica Higuera critica la falta de rigor técnico en el análisis que respalda el proyecto, señalando que los documentos carecen de firmas de expertos responsables de los análisis realizados. La ausencia de estos elementos refuerza la percepción de que se trata de un documento débil.
Además, existe la amenaza de que la rentabilidad se vea afectada. Según ANIF, si el ahorro pensional se hubiese mantenido en activos locales, el rendimiento acumulado en la última década habría sido un 33% mayor. La comparación con las experiencias de Brasil y Costa Rica, países donde se han limitados las inversiones en el exterior por contar con alternativas locales más atractivas, también ha sido objeto de análisis. Colombia, con un enfoque diferente, cuenta con un nivel de dependencia de activos externos que podría ser problemático.
La cuestión cambiaria también está en debate. Expertos como Juan Ricardo Ortega y Maurice Armitage advierten que la repatriación gradual de capital podría devaluar el peso, estimando que el dólar podría caer entre 150 y 200 pesos si se implementa este ajuste de forma controlada. Sin embargo, Ferrari rechaza esta suposición, insistiendo en que el objetivo es fortalecer la soberanía financiera del país y fomentar el desarrollo del capitalismo en Colombia.