La reciente jornada electoral en Madrid ha marcado un hito para los repartidores de Glovo, quienes por primera vez tuvieron la oportunidad de votar en unas elecciones sindicales. Uno de ellos, un repartidor venezolano que prefiere permanecer en el anonimato, expresó su satisfacción tras participar en esta cita democrática, que tuvo lugar en un local de la empresa ubicado entre el Museo del Prado y el Parque del Retiro.
En total, se celebraron las primeras elecciones sindicales en seis sedes de la compañía en Madrid, donde Glovo, que había luchado durante años para evitar este tipo de comicios, experimentó un cambio significativo. El sindicato Comisiones Obreras (CC OO) logró un respaldo considerable al obtener 13 de los 27 delegados en disputa, a favor de la normativa conocida como ley rider, que promueve un modelo asalariado frente al tradicional de autónomos.
Resultados de las elecciones
En los resultados, CC OO obtuvo el 48,4% de los votos, seguido por Fetico y el Sindicato Libre del Transporte (SLT), cada uno con cuatro representantes. Solidaridad, el sindicato vinculado al partido Vox, y UGT se quedaron con tres y cuatro asientos respectivamente. La participación fue desalentadora, con solo 320 de los 2.890 repartidores llamados a votar, lo que equivale a un 11,1% de la plantilla. Las sedes de votación estuvieron distribuidas en lugares como la céntrica calle Casado del Alisal y otras localidades como Leganés y Pozuelo.
Contexto de los votantes
La composición de la plantilla madrileña es notablemente diversa, con muchos repartidores provenientes de Venezuela. Muchos de ellos son críticos con el régimen chavista y han expresado sus inquietudes respecto al Gobierno español, al que asocian con el liderazgo del país de origen. Uno de los repartidores, Rafael Martín, criticó abiertamente los beneficios de la ley rider y expresó su descontento con la disminución de sus ingresos.
Importancia simbólica de las elecciones
Estas elecciones no son las primeras para los repartidores de Glovo, pero su realización en Madrid, la región con la mayor concentración de empleados de la plataforma, les otorga un significado especial. Los anteriores procesos electorales en otras ciudades han enfrentado impugnaciones por parte de la empresa, situación que no ocurrió en esta ocasión.
Los sindicatos participantes han señalado las dificultades para organizar los comicios debido a la dispersión de la plantilla, así como la falta de un censo detallado que facilite la participación. Glovo, que opera en Madrid desde hace más de una década, finalmente concedió a sus trabajadores el derecho a elegir a sus representantes tras la entrada en vigor de la laboralización en la empresa.
Propuestas de los sindicatos
Antes de las elecciones, CC OO y UGT defendieron los supuestos beneficios de la laboralización para los repartidores en comparación con el anterior modelo de autónomos. Ambas organizaciones abogaron por la mejora de las condiciones laborales y el reconocimiento de derechos basados en la antigüedad, además de criticar el convenio que actualmente rige y que fue establecido en 2006.
Fetico y SLT también expresaron sus preocupaciones sobre la situación laboral actual y cuestionaron la efectividad de la ley rider. Solidaridad se ha posicionado en contra de esta normativa y ha intentado captar a aquellos repartidores inconformes con los cambios implementados.
Contexto del sector de reparto
Glovo es la principal empresa de servicios de entrega de comida en España, compitiendo con otras plataformas como Uber Eats y Just Eat. Esta última ha mostrado un adherencia más estricta a la ley rider desde su implementación en 2021. Recientemente, Glovo llevó a cabo una transición a la laboralización de su plantilla, haciendo que unos 14.000 repartidores se integraran al nuevo sistema laboral.
Mientras tanto, Uber Eats y Just Eat continúan operando con un modelo que permite el uso de subcontratas para la entrega, lo que arroja luces sobre la compleja estructura laboral en el sector. En comparación, Uber Eats mantiene su postura de no contratar directamente a sus repartidores, sino de integrarlos a través de flotas.