El Desafío de una Izquierda Anémica en el Contexto Actual

El Desafío de una Izquierda Anémica en el Contexto Actual

El Gobierno de Gabriel Boric inició su gestión con una premisa política que resultó errónea: subordinar su agenda al resultado del plebiscito constituyente. Esta estrategia se evidenció en la derrota del proyecto de la Convención Constitucional, obligando al Gobierno a replantearse su enfoque desde los primeros momentos de su mandato. La izquierda, aunque todavía no ha digerido completamente este fracaso, ha desviado la atención hacia un problema que podría ser aún más grave: haber cimentado su Gobierno en una alianza vacía entre el Socialismo Democrático, el Frente Amplio y el Partido Comunista.

La antigua guardia concertacionista fue percibida como un salvavidas en un Gobierno que enfrentaba serios problemas. Sin embargo, la alianza nunca fue del todo sólida. Pocos meses antes de la segunda vuelta entre Gabriel Boric y José Antonio Kast, emergió un frente común ante la amenaza que representaba el entonces candidato electo. Este contrato se basó en la negación: un no somos esto, y, por lo tanto, nos unimos. Teóricamente, el peso ideológico recaía en el emergente Frente Amplio, que había puesto sobre la mesa la idea de reemplazar a la Concertación —respaldado entusiastamente por Michelle Bachelet— y de superar el neoliberalismo. Aunque en teoría había un programa claro y propuestas innovadoras, estas se disolvieron rápidamente en la práctica.

Gobernar Chile es un reto formidable para cualquier administración. El sistema presenta múltiples obstáculos, las expectativas son altas y los márgenes de maniobra son estrechos. A pesar de contar con un equipo académico notable, el Gobierno de Boric mostró desde su llegada que había una falta de propuestas viables y una interpretación incorrecta de la realidad chilena. El sociólogo Juan Pablo Luna expresó su crítica en una entrevista de 2022, señalando que «El Frente Amplio hace política por aire, por redes sociales y con operaciones comunicacionales», lo que pone en tela de juicio su capacidad para gobernar un país cuya complejidad desconocían.

Desde el comienzo, se notó que el Gobierno carecía de una dirección clara. La violencia en Temucuicui, que sorprendió al entonces Ministro del Interior Izkia Siches menos de una semana después de asumir el cargo, evidenció la falta de preparación y de ideas concretas. A pesar de las críticas hacia su predecesora, la Concertación había recorrido un largo camino de renovación intelectual que permitió una acción política más estructurada, a diferencia de la postura del nuevo gobierno, que quedaba anclada en la imagen del presidente, sus lecturas y elementos personales como su mascota Brownie.

La famosa conferencia de prensa de Boric para abordar el caso Monsalve puso de manifiesto la incertidumbre en el manejo político, donde las justificaciones no lograban sostenerse y el pragmatismo se volvió inconsistente. Esta situación no fue exclusiva del Frente Amplio, el Socialismo Democrático también carecía de propuestas sólidas. Al haber cedido demasiado durante la fiebre constituyente, su capacidad para reclamar un nuevo enfoque era limitada y su renovación intelectual desde los años 80 no tuvo continuidad.

La falta de un proyecto intelectual robusto en la izquierda representa un desafío significativo para el país. No solo porque es fundamental contar con oposiciones leales que puedan identificar las debilidades del adversario, sino porque un partido sin ideas tiende a movilizarse exclusivamente por el poder. Las reacciones iniciales del gabinete de Kast carecieron de análisis y se basaron más en descalificaciones. El diputado Daniel Manouchehri afirmó que era «un gabinete armado a los tumbos», con un enfoque desconectado de las realidades del país, un tono que marcará su oposición a partir del 11 de marzo.

La izquierda tendrá cuatro años para abordar lo que no logró en esta administración. Será crucial saber si aprovechará este tiempo para formular un diagnóstico serio de la realidad nacional o si repetirá la estrategia del segundo mandato de Sebastián Piñera, que se caracterizó por un constante despliegue de acusaciones y lealtades cuestionables. En medio de este contexto, el Socialismo Democrático ha convocado a una jornada de reflexión dejando de lado al Frente Amplio y al PC, lo que refleja el descontento que reina en un Gobierno que buscó establecer «la más amplia unidad de las izquierdas».

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