Teoría de Expectativas Racionales y su Impacto en la Economía Chilena
La teoría de expectativas racionales, formulada por John F. Muth y popularizada por Robert E. Lucas, sostiene que los agentes económicos, como personas, empresas e inversionistas, pueden anticipar y moldear el futuro a partir de sus expectativas sobre el mediano plazo. Por ejemplo, si los inversionistas creen que es un buen momento para comprar acciones en el sector financiero o invertir en cobre, la mayor demanda resultante puede elevar los precios de estos activos y fomentar una inversión sostenida en ellos.
Por el contrario, las expectativas negativas, como las que se han manifestado en Chile en los últimos años, pueden llevar a la población a adoptar posturas más cautelosas. Esto se traduce en una disminución de las inversiones y una caída en la demanda de nuevos proyectos. Un claro reflejo de esto es el sector inmobiliario, que ha enfrentado una elevada inflación y restricciones de crédito, paralizando el mercado y afectando gravemente a las empresas constructoras e inmobiliarias.
Contexto Económico Actual en Chile
En Chile, se observan señales positivas en los mercados: la Bolsa de Santiago ha registrado un aumento cercano al 15% desde la primera vuelta electoral de 2025, alcanzando un 60% de incremento en el último año. Además, el dólar ha disminuido en 40 pesos y el precio del cobre se mantiene en niveles récord, alrededor de seis dólares la libra, impulsado por la demanda global relacionada con la inteligencia artificial y la industria de vehículos eléctricos.
Una reciente encuesta de Cadem muestra que el 52% de los encuestados mantiene expectativas positivas sobre la economía, un aumento de 22 puntos en comparación con 2025. Asimismo, el 49% tiene expectativas optimistas sobre el empleo, y un 58% cree que la administración del presidente electo, José Antonio Kast, tendrá un desempeño favorable.
Desafíos para el Nuevo Gobierno
El presidente electo, José Antonio Kast, ha prometido un Gobierno de emergencia centrado en combatir la delincuencia, la inmigración y la depresión económica. Su programa económico, liderado por el probable ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, incluye medidas como la reducción del impuesto corporativo y la simplificación de los permisos para proyectos de inversión. Aunque estas acciones podrían reactivar proyectos paralizados a corto plazo, no garantizan una recuperación sostenida de la inversión, ya que las empresas suelen planificar su inversión en horizontes de 15 a 20 años.
Desde 2006, Chile ha experimentado un “efecto péndulo” político, alternando gobiernos con diferentes enfoques, lo que ha generado inestabilidad e incertidumbre sobre la continuidad de políticas económicas. Esta situación desincentiva las inversiones a largo plazo, y no basta con cambios de administración para desbloquear proyectos. Se requiere un amplio acuerdo político y económico que busque retomar el crecimiento sostenible, similando los logros de la Concertación en los años 90, cuando Chile creció a tasas de hasta dos dígitos y se consolidó como un referente en garantías para inversionistas.
Conclusión sobre la Expectativa Racional Sostenida
Para lograr una expectativa racional sostenida en la economía chilena, es fundamental implementar reformas que promuevan una visión a largo plazo, más allá de los ciclos presidenciales. La conformación del Congreso, el creciente déficit fiscal y las reformas de último minuto son solo algunas de las barreras que deben ser abordadas con seriedad, más allá de anuncios de reducción de impuestos o medidas administrativas que pueden resultar en buenas intenciones sin un impacto significativo.